«La manera en la que los profesionales del derecho piensan su propia materia está cambiando diametralmente frente a nuestros ojos y es crucial poder estar a la altura.»
2022 nos encuentra con nuevos y mayores desafíos. Luego de un bienio donde la pandemia nos obligó a pensar en cómo nos cuidamos y cómo cuidamos a quienes nos rodean, este año nos marca un ritmo distinto. Con un abanico de vacunas disponibles a lo largo del mundo, el covid-19 sigue siendo un problema, pero su escala ha cambiado.
Desde hace tiempo que muchas compañías han desarrollado modelos de trabajo híbrido para combinar las ventajas del trabajo presencial y a distancia. También hemos visto cómo algunos procesos que requerían de modernización y tecnificación han evolucionado y han hecho del pasado los procesos más anquilosados.
El mundo jurídico no ha quedado al margen de esta tendencia. Luego de haber experimentado una digitalización forzada – y accidentada en muchos casos -, hoy nos encontramos con profesionales del derecho que se han acostumbrado y hasta piden más recursos y mayores capacidades para trabajar de manera remota.
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Este cambio implica una transformación que no habíamos visto nunca en el pasado. La manera en la que los profesionales del derecho piensan su propia materia está cambiando diametralmente frente a nuestros ojos y es crucial poder estar a la altura.
Estos cambios no están limitados a una región o un país, sino que ocurren de manera casi constante en distintos puntos del globo. La atención tiene que ser puesta de forma sistemática para poder detectar tendencias en innovación y poder potenciarlas para así seguir mejorando la experiencia de los profesionales del derecho.
Por este motivo fue que en Thomson Reuters junto a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) lanzamos Legal Management Innovation Lab, una convocatoria abierta a los profesionales de Chile para potenciar la innovación en el sector jurídico tanto en el país como en la región.
El objetivo de esta iniciativa no es solo destacar grandes proyectos, sino que también darles recursos materiales y técnicos para impulsar el cambio en el sector. De los proyectos presentados, se seleccionarán 10 que pasarán a una etapa de incubación a cargo de Chrysalis PUCV. Es una iniciativa radicada en Chile, pero con visión global. Confiamos y tenemos las expectativas puestas para que el proyecto pueda extenderse más allá de las fronteras.
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