«La pandemia nos obligó a dejar atrás muchos paradigmas y darnos cuenta que ya estamos en el comienzo de un nuevo mundo, generando organizaciones más humanas y conectadas con el medio ambiente.»
Hasta comienzos de 2020 era visionario hablar que estábamos viviendo grandes cambios empujados por la irrupción de la tecnología y la digitalización, lo que estaba generando un proceso de cambio a todo nivel, pero nadie era capaz de avizorar cuánto duraría. Esto, unos meses después, ya es pasado. La pandemia nos obligó a dejar atrás muchos paradigmas y darnos cuenta que ya estamos en el comienzo de un nuevo mundo, generando organizaciones más humanas y conectadas con el medio ambiente.
Si nos vamos solo unos meses atrás, la tecnología estaba al centro del desarrollo como un fin, como una fuerza que, con su avance, nos quitaría millones de trabajos, pero sobre todo una fuerza que nos iba a deshumanizar. En paralelo surgían líneas basadas en la sustentabilidad como la economía circular que ya se mostraba como una tendencia, pero en proceso de desarrollo, un largo desarrollo, y de instalación en la cultura colectiva. Pero acá estamos, en un escenario distinto, con nuevas disyuntivas, problemáticas y planteando nuevos paradigmas que alientan, pues hoy podemos hablar de una humanización.
A través de esta pandemia, tanto las personas como las organizaciones nos hemos visto obligados a enfrentar una transformación acelerada, incluso hemos podido ver ejemplos más ambiciosos como el de Holanda, que tomó la decisión de construir una estructura económica basada en la redistribución y eliminar el PIB como medición. Establece una renta básica universal, un sistema universal de servicios públicos, un fuerte impuesto a los ingresos, al lucro y la riqueza, horarios de trabajo reducidos y trabajos compartidos, reconociendo los trabajos de cuidados.
Le puede interesar: Fuerza de una Organización
Más allá de estar de acuerdo o no, pues es muy temprano para eso, sí es una muestra de cómo todo se está adaptando, todo está cambiando y la tecnología hoy es una herramienta que está al servicio de todos y ha permeado grupos y personas que antes la veían con reticencia o lejana.
El teletrabajo dejó de ser algo imposible para nuestra sociedad, hoy un gran porcentaje trabaja conectado desde su casa. Las organizaciones y particularmente las empresas hoy están evaluando los caminos para adaptarse y lograr un desarrollo más sostenible, poniendo a las personas en el centro. La tecnología ya no es el monstruo que deshumaniza, sino que es la herramienta que está al servicio de un desarrollo más sostenible.
Estamos viviendo un nuevo mundo, con una economía mucho más humana, empática y conectada con el medio ambiente. Es en esta nueva economía que las empresas debemos ponernos al servicio de lo que se necesita, enfocando nuestros productos y servicios en solucionar los problemas sociales y medio ambientales, y como resultado generar riqueza. Ya no es solo tener una política de sostenibilidad, cumplir estándares internacionales o hacer un reporte integrado. Estamos hablando de algo real, un cambio fundamental de cómo hacemos empresa y cómo trabajamos.
La obligación es transversal. Éstas economía exige que las personas desarrollen habilidades como la colaboración radical, liderazgo desde el propósito, la proactividad, y el empoderamiento de los equipos. Pasamos del discurso a la práctica en pocos meses y estamos todos desafiados, pero esta vez para hacer las cosas bien ¿Podremos? ¿Estamos dispuestos a estar conectados entre todos y colaborar?. Desde mi experiencia yo creo que sí.
Lea también: Una Cultura de Medición y Reconocimiento en el 2021
[contact-form-7 id=»47800″ title=»Newsletter-2020″]










