Hasta antes de la crisis generada por el Covid 19, el turismo gastronómico se había convertido en una tendencia a nivel mundial. Según la World Food Travel Association, 7 de cada 10 viajeros seleccionan un destino basados en su oferta gastronómica, teniendo así Colombia un gran potencial gracias a la diversidad de pisos térmicos, tradiciones, culturas y territorios.
¿Por qué Colombia no ha tenido la relevancia gastronómica que tienen otros destinos de Latinoamérica como México o Perú?
Considero que existen varios aspectos que aún debemos tratar a detalle, empezando por reconocer que este tipo de turismo va de la mano con el desarrollo de actividades agroturísticas. A nivel mundial, el país es reconocido por el sabor y la diversidad de sus frutas, el cual podría tener mayor relevancia si se generara mayor apoyo y capacitación a comunidades rurales y grupos indígenas.
Las principales barreras que estos grupos pueden presentar son: el idioma, la accesibilidad para llegar a sus fincas/rancherías, el desconocimiento de cómo promover y diseñar su producto y hacerlo de una manera sostenible. Lo anterior resulta clave para el desarrollo de un producto turístico de calidad y a la vanguardia con las tendencias, las cuales revelan que los viajeros, en especial los Millennials, buscan cada vez más experiencias auténticas y sostenibles con el medioambiente y su comunidad. Esto sin contar con el incremento que ha tenido los últimos años el número de viajeros vegetarianos y veganos, mercados en los cuales Colombia se podría posicionar si desarrollara rutas gastronómicas en cascos urbanos, promoviendo así productos únicos como sus frutas o tubérculos.
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Por otro lado, la creación de paquetes innovadores, es otro de los aspectos que deberían ser reevaluados. Aunque ya se encuentran propuestas más creativas por parte de algunas agencias que incluyen, por ejemplo, visitas a las plazas de mercado, es necesario dar mayor visibilidad a nuevas actividades y crear paquetes diferenciados. Además de restaurantes con vocación turística, existen otro tipo de escenarios entre los que se encuentran cenas clandestinas, clases de cocina, catas, visitas a fincas, entre otras experiencias que deberían ser contempladas.
A nivel estratégico, valdría la pena enfocar mayores esfuerzos en definir que platos deberían ser los más representativos del país. Así como en Perú el Ceviche es insignia y en México lo son los Tacos, es importante generar este mismo ejercicio para el caso de Colombia. Para esto, es necesario perfilar solo algunas preparaciones que resulten altamente diferenciadas con ayuda de los distintos actores y regiones del país, teniendo en cuenta que detrás de estas preparaciones vendrá el reconocimiento de otros platos pertenecientes a cada región.
Aunque es clave aplicar esto para la atracción del turista internacional, el escenario que enfrentaremos después de esta pandemia, nos debe llevar a impulsar mucho más el turismo nacional. Nuestra economía está sufriendo una profunda crisis, por lo que la mejor manera de ayudar al sector turístico de nuestro país es generando viajes domésticos una vez estos estén restablecidos y motivarnos a conocer las tradiciones gastronómicas de cada región.
Cómo mencionaba anteriormente, contamos con un país tan diverso, que una de las mejores maneras de descubrirlo es a través del paladar. Ojalá una vez esta coyuntura mejore, los esfuerzos de entidades públicas y privadas, estén dirigidas a fomentar mayor educación a la población sobre la gastronomía como un factor relevante a la hora de seleccionar un destino y descubrir su verdadera esencia.
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