La educación es un poderoso motor de transformación social, eso es indudable. Las oportunidades de crecimiento personal y profesional suelen estar ligadas a las experiencias que hemos vivido, más la educación que hemos recibido. En este sentido, el acceso a instituciones y plataformas educativas son una opción que nos posibilitará la materialización de nuestros sueños y metas, que impactan las diferentes dimensiones del ser.
De los proyectos a nivel individual se pueden destacar varios casos en los que las personas piensan en la educación como un propósito a corto, mediano o largo plazo, bien sea con el comienzo de una carrera profesional, la especialización o maestría para mejorar su proyección laboral; o incluso el acceso a la educación de los hijos, quienes aun estando pequeños pueden empezar a contar con fondos para su formación.
Cualquiera sea el caso, las personas deben contar con una proyección del posible financiamiento, para lo cual los planes de ahorro tienen grandes ventajas. Entre ellas, hay quienes acceden a sus reservas económicas, pero también pueden considerar el dinero de sus cesantías que han venido acumulando con el pasar de sus años laborales, para tener mejores posibilidades de financiamiento a la mano.
Si bien las cesantías tienen como objetivo respaldar a las personas en un periodo de receso luego de terminar su contrato en una compañía, también es una gran opción de ahorro a largo plazo para inversiones que mejoran la calidad de vida de las personas con proyectos educativos o de vivienda, generando así un respaldo económico que impulsa las metas de cada persona y sus familias.
“En el “Estudio Latam 360”, con datos del último año, se halló que el 16% de las personas que ahorran en Colombia, lo hace para asegurar su futuro, y eso incluye la educación.”
La opción de usar las cesantías para cubrir gastos de educación propia, de los hijos o del cónyuge, ha cobrado con los años cada vez mayor fuerza. Por ejemplo, de enero a noviembre del 2019, el 9% de las personas que retiraron sus cesantías en Protección, lo hicieron por motivo de financiamiento educativo, cifra que reafirma las intenciones de enriquecer su experiencia para la mejora de la calidad de vida en aspectos profesionales, personales y familiares.
En el “Estudio Latam 360”, con datos del último año, se halló que el 16% de las personas que ahorran en Colombia, lo hacen para asegurar su futuro y eso incluye la educación. En casos como Protección, por ejemplo, se busca que este trámite sea sencillo y por eso los afiliados pueden acceder a sus cesantías para fines educativos; basta con que adjunte la colilla de pago de la institución educativa, con la que en la mayoría de los casos se tiene convenio para transferencia directamente a la universidad.
Para sacarle el mayor provecho a las cesantías, mientras se conserven ahorradas se puede elegir entre el portafolio de corto o largo plazo, buscando, con el primero de ellos preservación del capital y con el segundo, crecimiento del mismo. Por ejemplo, si cada seis meses se está pagando la matrícula, lo ideal es tenerlas en el portafolio de corto plazo; pero si se tiene un hijo que apenas está en el colegio y le faltan unos años para entrar a la universidad, se puede tener esta reserva en el portafolio de largo plazo. El fondo de pensiones orienta a sus clientes en esta elección y pone a su servicio un formulario, para facilitar dicho proceso.
Finalmente, la temporada de consignación de cesantías que se acerca y que culmina el 14 de febrero, es un periodo propicio para recordar la importancia de la educación financiera y la conciencia en el gasto y los planes de ahorro personales y familiares. Solo así se puede lograr apalancar desde HOY la calidad de vida y los proyectos personales, profesionales y familiares de los trabajadores colombianos.
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