Colombia se ha consolidado como uno de los principales destinos del mundo para la realización de procedimientos estéticos, ocupando el puesto número 10, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS). En primer lugar, se encuentra Estados Unidos, seguido de Brasil. Estas intervenciones representan un aumento sostenido del 10 % anual en el país; sin embargo, este auge ha venido acompañado de una preocupante alerta por la proliferación de centros clandestinos.
Investigaciones forenses de Medicina Legal indican que, en las principales capitales del país, se registran entre 5 y 12 muertes anuales asociadas directamente a procedimientos realizados en salas sin habilitación o por falsos cirujanos. Intervenciones como la liposucción y la lipotransferencia en sitios informales registran el mayor índice de mortalidad, habitualmente causada por embolias pulmonares, infecciones necróticas o el uso de sustancias prohibidas, como los biopolímeros.
Según reportes de las autoridades sanitarias en Bogotá, Medellín y Cali, se han cerrado más de 80 establecimientos ilegales durante el último año. Asimismo, la Secretaría de Salud de Bogotá identificó, entre enero de 2025 y mayo de 2026, al menos 194 sitios que realizan cirugías estéticas sin estar habilitados, afectando especialmente a mujeres jóvenes.
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica (SCCP) advierte que el 30 % de las complicaciones atendidas en hospitales provienen de procedimientos realizados en sitios no habilitados. Por ello, la Clínica del Occidente hace un llamado a la comunidad sobre la importancia de realizarse cualquier tipo de procedimiento únicamente en instituciones reglamentadas y seguras.
El verdadero peligro de un consultorio informal no solo radica en una mala técnica con el bisturí, sino en que, si se presenta una emergencia médica, como un paro cardiorrespiratorio o un sangrado masivo, el lugar no cuenta con la capacidad instalada para reaccionar. Un segundo, en estas condiciones críticas, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
¿Cómo saber si un lugar está habilitado para un procedimiento estético?
La Unidad de Cirugía Estética de la Clínica del Occidente destaca que una intervención responsable debe cumplir con unas reglas de seguridad que el paciente tiene el derecho y el deber de exigir antes de ingresar al quirófano:
- Infraestructura de alta complejidad: las salas de cirugía deben contar con flujo de aire controlado para mitigar riesgos de infección y con una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) disponible de inmediato.
- Especialistas certificados: los profesionales de la salud deben tener títulos validados por el Ministerio de Educación Nacional, estar registrados en el Registro Único del Talento Humano en Salud (RETHUS) y contar siempre con el acompañamiento de un anestesiólogo titulado.
- Insumos con registro sanitario vigente: todo implante, medicamento, dispositivo o sustancia que se utilice en el cuerpo del paciente debe contar con el aval y registro vigente del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA).
Los riesgos más frecuentes de una intervención en una «clínica de garaje» son las infecciones, las complicaciones relacionadas con la anestesia y las secuelas permanentes. En contraste, una IPS habilitada asegura un acompañamiento integral antes, durante y después de la cirugía, con especialistas en cirugía plástica, anestesiología y cuidados postoperatorios.
Además, las personas deben seguir recomendaciones básicas como:
- Verificar que la clínica esté registrada y habilitada por la Secretaría de Salud.
- Confirmar que el cirujano sea miembro de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica a través de su página web o del RETHUS. Esta consulta puede realizarse con el nombre o el número de cédula del especialista.
- Realizarse los exámenes prequirúrgicos.
- No dejarse llevar por precios bajos o promociones en lugares no habilitados, como spas, salones de belleza, entre otros.
- Buscar instituciones que ofrezcan seguimiento médico, psicológico y nutricional para garantizar resultados seguros y sostenibles.
La cirugía estética es un servicio de salud, no un procedimiento menor.










