El panorama empresarial del siglo XXI se ha visto permeado por la necesidad de innovación y es bajo este contexto que han surgido una gran cantidad de emprendedores que buscan desarrollar productos disruptivos en el mercado que se caracterizan por partir de una idea novedosa con una necesidad alta de inversión, sin un modelo de negocio definido y sujeto a modificaciones, revisiones y, en general, cambios que se ejecutan a la par del crecimiento de la compañía.
Este tipo de empresas apuestan por entornos flexibles y colaborativos donde los miembros del equipo desarrollarán diferentes y diversas labores (multitasking), prometiendo una mayor escalabilidad que una PYME y cuyo principal problema deviene de los altos costos necesarios para su desarrollo en contraste con los pocos ingresos percibidos en las primeras etapas, hecho que deviene, según estudios realizados por la universidad de Berkley & Stanford, en una tasa de fracaso superior al 90% Estos modelos de compañías las conocemos comúnmente como StartUps.
Para evitar lo anterior, es necesario conocer las diferentes etapas de una StartUp e identificar las necesidades y grupos deseables de inversionistas para cada una de ellas, los cuales podrán vincularse a la StartUp a través de diversos vehículos como los acuerdos SAFE, notas convertibles en acciones o directamente mediante un intercambio de capital contra emisión de acciones.
En la primera etapa, denominada pre-semilla, se busca el desarrollo del producto, sin lanzarlo al mercado. Las necesidades de inversión en esta etapa se centran en poder desarrollar el prototipo del producto, realizar los estudios de viabilidad de este y reclutar al equipo inicial que acompañará a los emprendedores en el desarrollo de su compañía.
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El capital necesario para esta etapa se busca principalmente a través de recursos propios (botstrapping), entusiastas de la idea de negocio y el círculo cercano de los emprendedores (Family, Friends and Fools -FFF), o a través de programas públicos y/o privados que dan acceso a comunidades y recursos para desarrollar la idea y el plan de negocio (incubadoras).
En la siguiente etapa, semilla, teniendo definido el modelo de negocio y un equipo base de trabajo, se requiere de una inversión de capital a un grado mayor de formalidad para desarrollar el mínimo producto viable (MVP), empezar a generar tracción y las primeras ventas, haciendo un testeo de la idea en el mercado para llevarlo a que se convierta en un negocio operacional.
En esta etapa, el capital requerido se sugiere mantener los FFF y buscar inversionistas con experiencia en el sector interesados en el modelo desarrollado (Ángeles inversionistas), fondos de inversión especializados en StartUps (Venture Capital), fondos colectivos digitales de inversión abierta (Crowdfunding) o entidades públicas y/o privadas que ayudan a escalar la idea de negocio en periodos cortos (aceleradoras).
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Una vez desarrollado el MVP y habiendo realizado las primeras pruebas de mercado viene la etapa Serie A en la que se busca la optimización y expansión tanto del producto, como del mercado partiendo de la base de los ajustes que se han identificado como necesarios. La financiación en esta etapa se recomienda buscar a través de fondos de Venture Capital y fondos de inversión especializados en diferentes sectores (private equity).
Superada la Serie A y habiendo llegado al punto de equilibrio del negocio, se pasa a la etapa Serie B+ -que puede presentarse en varias ocasiones- donde se busca llegar a nuevos mercados y desarrollar nuevas líneas de negocio partiendo de la base de clientes y el plan probado para la idea original. La mayor estabilidad y estructuración en esta etapa requiere que la financiación deberá centrarse en el private equity, el cual, en ocasiones, sirve como una ventana de salida para los inversionistas iniciales al vender la totalidad de sus acciones de la compañía.
Finalmente, superadas todas estas etapas se llega a una oferta pública de venta (IPO) generalmente a través del mercado de valores. El financiamiento de esta etapa se buscará a niveles macro, buscando llegar a cualquier inversionista interesado y teniendo como principales objetivos entidades como bancos y fondos de coberturas.
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