¿Cuántas veces no elegimos un producto o servicio, un restaurante por ejemplo, debido a esos pequeños detalles que lo diferencian de la competencia? “La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario está en los detalles”
En el mundo de la innovación se habla de que la diferencia entre un producto normal y uno disruptivo radica en apenas en un 5%.
La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es a menudo una cuestión de pequeños detalles cuidados disciplinadamente a través del tiempo.
Vemos, todo el tiempo, que la gente normal hace lo que se espera de ella, mientras que la gente extraordinaria hace un esfuerzo adicional siempre, se preocupa de entregar valor, en lugar de simplemente cumplir. La gente extraordinaria presta atención a las pequeñas cosas que marcan una gran diferencia. Le ponen sazón, ese extra que hace delicioso un buen plato de comida.
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Algunos ejemplos
Steve Jobs tenía una gran obsesión por el detalle. Él creía que era esencial para crear productos que fueran innovadores y fáciles de usar. Sacaba tiempo de su ocupado rol como CEO para hablar directamente con los equipos de producto, estaba “encima” de cada detalle.
Su majestad aérea, Michael Jordan, pasaba horas practicando sus tiros libres y su famoso tiro en suspensión. Sabía que las pequeñas cosas podían marcar una gran diferencia en su juego. Eso lo elevó de no ser tenido en cuenta en su equipo de secundaria a la estrella en la que se convirtió.
Lionel Messi o Cristiano Ronaldo son reconocidos por dar siempre ese extra, llegan temprano, entrenan al máximo, se quedan más tiempo practicando jugadas o tiros libres, esa acumulación de “práctica”, ese detalle de técnica que nadie puede imitar, los hace ser los mejores.
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Veamos algunas áreas de desempeño
En el desarrollo de software, por ejemplo, la diferencia entre un producto exitoso, que entrega valor al cliente y se entrega libre de errores; y un producto fracasado y plagado de errores, es a menudo una cuestión de la atención al detalle de todo el equipo, desde el momento cero y durante todo el ciclo de vida.
¿Cuántas veces no hemos tenido un “gran error” resultado de simplemente omitir un punto y coma?
En la gestión de proyectos, el detalle es vital para lograr resultados exitosos. Al realizar cada tarea con precisión y motivar a cada miembro del equipo a que lo haga, se pueden evitar malentendidos, minimizar los riesgos, optimizar el uso de los recursos y lograr la excelencia. Los buenos gestores de proyecto, Product Owners, Scrum Masters o Agile Coaches saben que los detalles no pueden pasarse por alto, ya que son fundamentales para mantener el proyecto en el camino correcto y asegurar su entrega exitosa.
La cultura del detalle lleva a los hábitos, relacionados con la disciplina, y estos llevan a la excelencia. En los negocios, la diferencia entre una empresa exitosa y una empresa que se va a la quiebra es, muchas veces, una cuestión de qué tan bien se manejan los detalles que llevan a la excelencia, a la competitividad, a la adaptación al cambio y a navegar la complejidad.
La atención a los detalles también es fundamental en la atención al cliente. Y ahora a lo que se conoce como Customer Experience – CX. Así la organización demuestra un compromiso genuino hacia la entrega de valor al cliente. Un cliente satisfecho puede ser “cultivado” en un promotor de la marca y esto garantiza excelentes CLV (Customer Lifetime Value).
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Esto me lleva a algunas meditaciones
Siempre pienso que esas cosas importantes a tener en cuenta, esos detalles a cuidar, esos que debo atacar primero y que me ayudan a crear mayor valor, son fácilmente encontradas mediante la aplicación del principio de Pareto. Priorizar mi trabajo pensando en el impacto o valor generado. Así vemos como un detalle puede desencadenar un gran impacto.
También, al pensar en la excelencia me viene a la mente Kaizen, la mejora continua e incremental y como la acumulación de trabajo disciplinado, atención continua al detalle, por ejemplo, detalles cuidados que se acumulan con el poder del interés compuesto (El mayor poder de la galaxia), lo que se convierte en resultados exponenciales, y claro, que se logre la excelencia.
El cuidado del detalle está en el corazón del agilismo que está basado en Kaizen (mejora continua e incremental), en la excelencia, en la entrega de valor, que sería imposible sin ese cuidado del detalle en un sinnúmero de aspectos.
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Para cerrar…
Creo que la obsesión por los detalles no es una característica de los perfeccionistas, o alguna especie de enfermedad mental, sino una actitud que impulsa a las personas, los equipos y a las organizaciones a buscar la excelencia en todo lo que hacen.
No se trata de perfeccionismo, ni de manejar de manera negativa el error, “el fracaso” todo lo contrario, se trata de que el error es esperado y es parte de la mejora continua necesaria para poder ser exitosos gestionando el detalle.
Creo firmemente que la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario está en la forma como abordamos los detalles. Al prestar atención a las pequeñas cosas, y mantener este hábito en el tiempo, disciplinadamente, cualquiera puede lograr la excelencia en su campo.
“Como haces una cosa, las haces todas” T. Harv Eker.
Es la forma cómo gestionas el cuidado de los detalles lo que te permitirá lograr resultados excepcionales y sobresalir en un mundo cada vez más cambiante y competitivo.
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