«Debemos empezar a pensar y replantear la forma en cómo educamos a nuestras nuevas generaciones, no solo por el beneficio elemental que tendría sobre las nefastas consecuencias que hasta hoy seguimos enfrentando con una educación basada en la memoria.»
Hemos vivido engañados, estudiar basados en la memoria nos ha afectado más de lo que podemos imaginar. Me remonto años atrás, cerca de 40 años, donde puedo ver nítidamente en mi cabeza un colegio campestre, rodeado de hermosos y frondosos árboles verdes, el cielo azul, grandes corredores de piso antiguo, blanco, instalaciones muy modernas con laboratorios y bibliotecas que permitían soñar: era mi colegio.
Tuve la oportunidad de ser parte de ese pequeño grupo de niños que a finales de los años 70 y 80 estudió en los colegios privados de Bogotá, en mi caso, un colegio de monjas. Rodeada del privilegio de poder acceder a una educación en dos idiomas y de calidad que de una u otra forma, me ha permitido estar donde estoy.
Sin embargo, no fue diferente en su esencia a lo que siguen viviendo millones de niños en Latinoamérica, una educación basada en la memorización, ver que mis hijos hoy ya graduados del colegio tuvieron que vivir lo mismo que yo viví con respecto a la educación en Colombia es muy triste, recuerdo decirle a mis hijos: “apréndete de memoria eso que necesitamos es que pases ese examen”, no tiene sentido, memorizar las tablas de multiplicar, las capitales del mundo y los ríos de Colombia para pasar un examen y luego empezar a vivir una educación de lo que realmente quieres ser en la vida te marca para siempre.
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Es indiscutible mi relato, ya que Colombia enfrenta una realidad que sale en los periódicos del mundo: ocupamos los últimos lugares en las pruebas PISA lideradas por la OCDE, y esto se pone peor en todas las áreas pero en especial, en matemáticas. Es algo que nos tiene que tocar el alma y sacudirnos, debemos empezar a pensar y replantear la forma en cómo educamos a nuestras nuevas generaciones, no solo por el beneficio elemental que tendría sobre las nefastas consecuencias que hasta hoy seguimos enfrentando con una educación basada en la memoria, también porque vivimos en la era de la tecnología y tenemos la oportunidad de ser parte del cambio. Es necesario implementar estrategias innovadoras e incluyentes que faciliten y complementen los procesos de aprendizaje de los estudiantes, incorporando la tecnología y herramientas cotidianas que impacten positivamente no solo la educación sino también la calidad de vida de todas las personas.
El e-learning, la educación digital, el aprendizaje activo, la educación bajo demanda y los recursos digitales están entre nosotros, pero el problema se profundiza cuando nos fijamos en la base de la pirámide y nos encontramos con profesores que aún no han transformado su mente y ya no inspiran a sus estudiantes. En mi carrera profesional me he topado con diferentes tipos de profesores y puedo decirles que es una realidad la resistencia que se tiene por innovar en la forma de enseñar.
¿Qué más pruebas necesitamos para ser parte del cambio en nuestros entornos directos o por qué no, en nuestro país? podemos lograr cambiar la forma cómo educamos hoy, estoy segura.
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