Uno de los mayores retos en la implementación del Sistema General de Seguridad Social en Salud se relacionó con el talento humano, debido a que la información sobre la cantidad, calidad, distribución, formación, empleo, ubicación y actividad realizada por este recurso era insuficiente.
En el año 2000 se revisó el stock del talento humano en salud, y se evidenció que la distribución de las diferentes ocupaciones de acuerdo con la oferta y la demanda tenía dificultades en algunas profesiones ya fuera por la sobreoferta, en el caso de odontología y bacteriología, o el déficit.
En cuanto a la distribución, se identificó que los profesionales y especialistas se concentraban en las ciudades capitales; por el contrario, en 800 municipios la atención era soportada por técnicos. Adicionalmente, la especialización era liderada por medicina.
En cuanto a la participación de los profesionales en el SGSSS se estableció que el 92% se relacionaba con el Sistema.
Actualmente, el stock del mercado laboral en salud de nuestro país se calcula teniendo en cuenta las entradas, es decir los graduados y convalidados; menos las salidas, de acuerdo con el coeficiente definido para migración, mortalidad y jubilación.
Según los datos publicados por el Observatorio del Talento Humano en Salud (Observatorio de Talento Humano en Salud, 2018), el stock en el año 2016 fue de 307.706 profesionales con formación universitaria, 23.865 especialistas, alrededor de 240 mil auxiliares y 15.408 entre técnicos y tecnólogos.
El 82,4% del talento humano con formación universitaria se centra en 5 profesiones: medicina (31,7%), enfermería (19%), odontología (15,5%), fisioterapia (9,1%) y bacteriología (7,2%).
De resaltar es el stock de especialistas con el que cuenta el país. Del total, es decir 23.865, 7 especializaciones representan el 66%: medicina interna (13,7%), pediatría (13,2%), anestesiología (12,6%), ginecología-obstetricia (8,8%), cirugía general (7,7%), ortopedia (5,3%) y oftalmología (4,7%).
En cuanto a aportes a la seguridad social, en el 2016 el 82,16% del talento humano con estudios universitarios cotizó, 41,06% de los técnicos profesionales y 87,35% en tecnólogos.
“El Sistema de Salud requiere un talento humano autónomo, con autorregulación, pertinente, resolutivo y ubicado en los lugares correctos de acuerdo con las necesidades de la población”
Al comparar los resultados 2011-2016, la densidad de profesionales con formación universitaria medida por 10 mil habitantes, en el país aumentó al pasar de 53,45 a 63,12. Igual tendencia se presenta con los especialistas, de 3,80 a 4,89 en este mismo período. Utilizando esta misma medida, la distribución en el país del talento humano presenta grandes brechas en las diferentes entidades territoriales. Por ejemplo, Amazonas 43,83; Antioquia 58,70; Atlántico 71,02; Bogotá 121.55; Chocó 16,59; Córdoba 33,58; Guainía 50,16 y Valle del Cauca 65,83. Al comparar los resultados entre estas entidades territoriales es evidente la gran diferencia entre Bogotá, Santander, Valle del Cauca y Antioquia con relación a Chocó, Amazonas o Córdoba. Indicando una concentración en los grandes centros, tendencia que muchos años después no se ha logrado revertir. Punto crítico es el escaso crecimiento de la densidad de profesionales en Chocó, en 6 años el aumento fue mínimo, tan solo de 0,16/10 mil habitantes.
Es claro que el país cuenta con un importante stock en cuanto a talento humano en salud se refiere, sin embargo, las dificultades que se identificaron en el año 2000 parecen persistir en cuanto a distribución se refiere. Ahora bien, es urgente establecer si este recurso es suficiente para atender oportunamente a la población en un marco de cobertura universal. Se calcula que el déficit de especialistas con relación a la demanda es de aproximadamente 16 mil (Ortiz Monsalve & Restrepo Miranda, 2018), en especial medicina familiar, interna, pediatría y anestesiología, aquí el papel de las universidades es fundamental para aumentar los cupos de residencia. En otras especialidades se refleja este déficit, por ejemplo, hay 50 alergólogos y 58 en medicina nuclear para atender una demanda creciente. Se propone centrar la atención primaria en medicina familiar, pero el país cuenta con 723 médicos especialistas en medicina familiar y 540 en medicina familiar y comunitaria, se estima que para implementar adecuadamente el Modelo Integral de Atención en Salud se requiere un médico familiar por cada 1000 habitantes (Ortiz Monsalve & Restrepo Miranda, 2018).
Las quejas son, a su vez, un síntoma de esta realidad. De acuerdo con la información publicada por la Superintendencia Nacional de Salud, las quejas en el mes de septiembre de este año relacionadas con el acceso y oportunidad en la prestación del servicio son los principales motivos de insatisfacción de los usuarios.
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Esta situación debería alertar a los encargados de la planeación, formación, vigilancia y control del ejercicio, el desempeño y la ética según lo definido en la Ley 1164/2007 que dispone en materia del talento humano en salud las características de la formación del talento humano, los escenarios de práctica, de la calidad y cantidad de los egresados, la regulación del ejercicio y la recertificación del talento humano entre otras funciones. De máxima importancia es reiterar que planificar el talento humano pasa por identificar y estimar el número de profesionales con la formación y la especialización adecuada, además de ubicarlo en el lugar correcto.
Adicional, el Sistema de Salud requiere un talento humano autónomo, con autorregulación, pertinente, resolutivo y ubicado en los lugares correctos de acuerdo con las necesidades de la población. Trabajando en equipo generalistas y especialistas, definiendo el tratamiento con base en la mejor evidencia, utilizando tecnologías como telesalud, con un trato humanizado, respondiendo adecuadamente a los cambios epidemiológicos y demográficos y brindando información clara a los pacientes. Este es el gran reto de quienes tienen la responsabilidad de formarlo, de las entidades regulatorias, aseguradores y proveedores de servicios de salud.
De avanzar en estos puntos, la calidad de los servicios de salud mejorará enormemente, tal como lo demandan los afiliados al Sistema.













