«El futuro de las fuentes no convencionales de alimentación son los insectos, y considero que las producciones entomológicas a nivel industrial deben ser cada día más numerosas, como una respuesta lógica a los desafíos que enfrentará nuestro planeta en las próximas décadas.»
Así que estás sentado esperando la comida, o tal vez solo estás pensando qué hacer para la cena. ¿Qué suena bien para comer? ¿Quizás quieres un plato de insectos? Ese será el futuro, la humanidad se alimentará a través de fuentes no convencionales de alimentación. A estas alturas, seguro que este no es el primer artículo sobre comer insectos que ha llegado a tus manos, pues hace ya varios años que la FAO (la organización para la alimentación y la agricultura) y la ONU (Organización de las Naciones Unidas), divulga con intensidad no solo los beneficios de esta opción, desconocida y poco habitual en muchos países del mundo, sino también que en un mundo en el que cada vez hay más personas que alimentar, no está la cosa para muchos remilgos.
La ONU estima que en el año 2050 la población mundial rondará los 9.700 millones de personas, la mayoría de ellos habitarán países en vías de desarrollo, donde la demanda de alimentos crecerá un 70% de aquí a entonces, creando una enorme presión sobre los productores, especialmente los ganaderos que proporcionan alimentos de origen animal. Con todo esto y por mucho que puedan aumentar su productividad, es difícil suponer que puedan hacer frente a la demanda por sí mismos. Los insectos aparecen en escena como una opción extremadamente eficiente: según los expertos de la FAO, los insectos son capaces de convertir 2 kilos de alimento en 1 kilo de biomasa de insecto, mientras que el ganado necesita unos 8-10 kilos para generar 1 kilo de carne.
Creo en el poder de las cadenas alimentarias cortas, de producción eficiente y circular, comprometidos con la sostenibilidad y acción social, donde criar nuestros insectos y ofrecer fuentes de alimentación innovadoras, contribuiremos a la seguridad alimentaria humana y animal, y hacer frente a una problemática ambiental evidente. Los insectos están en todas partes y se reproducen rápidamente, crecen a grandes velocidades, tienen una alta tasa de conversión de alimento y un bajo impacto ambiental (FAO).
Actualmente más de 2 mil millones de personas en todo el mundo disfrutan de los insectos como parte de su dieta. Son consumidos más comúnmente en África, Asia y América Central, pero nuestra misión es lograr que más personas en Colombia, Latinoamérica y Europa adopten los insectos como alimento, tanto para sus animales, como en sus mismos platos, dándoles la confianza y el respaldo con resultados de estudios y desarrollos Biotecnológicos que comprueben tantos de sus beneficios.
Los insectos son una proteína completa contienen los nueve aminoácidos esenciales e incluyen minerales importantes como el hierro, el calcio y magnesio, y algunos contienen una dosis importante de vitamina B. Sin mencionar que pueden tener hasta un 69% de proteína dependiendo de cómo se preparen. Es decir en 100 gramos de carne encontramos un 54% de proteínas y en 100 gramos de insectos el porcentaje de proteínas es de alrededor de un 50 – 70%. Cerca de un 20% más que la carne vacuna.
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No engordan y son bajos en colesterol por lo que previenen enfermedades cardiovasculares; poseen grasas poliinsaturadas, que son mucho más saludables para el cuerpo humano, y por lo tanto, la ONU menciona que «La ingesta de insectos podría combatir la obesidad que afecta a 500 millones de personas en el mundo». Además los insectos son el grupo de organismos con mayor diversidad en nuestro planeta, se conocen cerca de 900.000 especies diferentes, y se calcula que hay entre 5 y 7 veces más por descubrir aun, lo que supone que el 80% del total de las especies que pueblan nuestro planeta, son insectos.
Hoy en día se considera que más de una tercera parte de los insectos que se conocen son comestibles; es decir, que tenemos a disposición 2.000 tipos de especies diferentes como fuente de alimento, un número que puede ir ampliándose a medida que se descubran y analicen nuevas variedades. Bastante variedad para tu alimentación.
Por otra parte se sabe que la ganadería tradicional produce más emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo que los automóviles. ¡El cultivo de insectos es una forma mucho más eficiente de obtener nuestra solución de proteínas! Por ejemplo, la proteína de los gusanos se puede producir de manera muy eficiente y sostenible. Los gusanos convierten eficientemente los residuos orgánicos en proteínas de alta calidad, mientras que emite sustancialmente menos CO2 que, por ejemplo, cerdos y 100 veces menos CO2 que el ganado vacuno, donde para la producción de estos últimos es utilizada el 70% de la tierra cultivable del planeta, a diferencia de los insectos que se pueden cultivar verticalmente requiriendo así tan solo una fracción de la tierra, el agua y el alimento, en comparación con el ganado tradicional.
La FAO destaca también que promover la alimentación con insectos supondrá un beneficio relacionado con salud pública: plantean un bajo riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas (por contacto entre animales y humanos) como la gripe aviar o la enfermedad de las vacas locas, o la actual pandemia mundial por el COVID-19, pues las codificaciones genéticas entre insectos y humanos difieren demasiado para que algún evento zoonótico llegue a mutar y afectarnos. Del mismo modo, los insectos son fuentes de alimentación más seguras, sin trazabilidades de elementos peligrosos como hormonas, medicamentos, elementos químicos entre otros.
Por esta razón, y aunque es una apreciación subjetiva, entre tanta variedad, el sabor de los insectos es parecido al de un fruto seco, debido a la combinación de sus ácidos grasos y sus crujientes exoesqueletos. Pero cada uno presenta sus propios matices.
Por todo esto y más, estoy convencido que el futuro de las fuentes no convencionales de alimentación son los insectos, y considero que las producciones entomológicas a nivel industrial deben ser cada día más numerosas, como una respuesta lógica a los desafíos que enfrentará nuestro planeta en las próximas décadas y así nos responsabilizamos de obtener y proporcionar productos de excelente calidad para satisfacer esta demanda en el consumo humano (entomofagía). En conclusión los insectos deben complementar la alimentación mundial ya que es un alimento sano, sostenible, seguro y exquisito. La gente debe superar «el asco, los estigmas y los remilgos».
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