«Se requiere seguir profundizando en una transformación de la conciencia, la cultura y de los sistemas de gobierno, para que la vida digna sea posible para todos y para el futuro.»
El segundo trimestre del año nos encuentra a todos muy cambiados. Como personas, como organizaciones, como país y como sociedad mundial, entendimos la necesidad del equilibrio entre cuidado de la salud, de las relaciones y de la productividad. Llegamos con las lecciones asimiladas del 2020 y listos a adaptar nuestros planes para que el 2021 sea de recuperación y que la década que empieza sea la recta final de los desafíos que tenemos.
Con herramientas de comunicación más sofisticadas y el fácil acceso a tecnologías, las metas personales y colectivas se hacen más alcanzables. Sin embargo, se requiere seguir profundizando en una transformación de la conciencia, la cultura y de los sistemas de gobierno, para que la vida digna sea posible para todos y para el futuro.
Los mensajes de los líderes que circulan apuntan a reforzar la responsabilidad, el equilibrio y la cooperación. Al mismo tiempo, se priorizan espacios para la expresión de emociones y afectos, para transmitir con confianza los planes de los siguientes años, y para las declaraciones compartidas de esperanza.
Los planes de transformación cultural toman como punto de partida el reconocimiento de las conversaciones actuales: (Covid, aislamiento, pandemia, incertidumbre). En nuestros corredores se habla de una casualidad, de un arma biológica, de una estrategia de control, de un plan de mercadeo de los laboratorios farmacéuticos. Todo parece una película de malos y buenos, de héroes y villanos. Pero aquí, del otro lado de la pantalla, a todos nos tocó la vida. Tocó encerrarnos, tocó aislarnos, tocó tomar decisiones diferentes para actuar como humanidad. Y ahora, ¿toca vacunarse? Unos dicen que sí, otros que no, ninguno está muy seguro de la calidad de información que sustenta su elección. Todos los días los problemas del mundo, los que vemos en los presuntos publirreportajes de la tv, o en vivo y en directo en las lejanas veredas o en la próxima esquina, nos exigen elecciones individuales: elegir para actuar.
Le puede interesar: ¿Cómo Manejar la Incertidumbre desde el Liderazgo?
Hoy la inseguridad, la pandemia… Ayer, la pobreza, la violencia, el narcotráfico. Todos los días, el calentamiento del planeta, la desigualdad, la discriminación, la migración forzada. Estos desafíos de todos, confrontan el propósito de cada uno. Si son el producto de una conspiración o el efecto causal de la historia, no se excusa a ninguno a no hacerse parte del cambio. ¿A todos? No sé. Al menos, hablo por mí, a quienes creemos en que el mundo puede ser mejor.
Muchos creen en este mundo mejor. El ruido de las pantallas no les impide reflexionar sobre lo que pasa e intuir el desequilibrio que hay en la manera como los seres humanos compartimos los recursos entre nosotros y coexistimos con la vida. Muchos, como nosotros, quieren crear un mundo mejor, y para comenzar admite su ignorancia para ir al «cómo». Las explicaciones simples ya no les satisfacen porque buscan soluciones reales, definitivas y que se pueda medir cada paso.
Los gestores del talento humano entienden este cambio de conciencia desde lo individual. Promueven la propia responsabilidad en la re-creación de la vida y la apuesta por la cooperación como el camino para construir nuevas maneras de ser y convivir, con el conocimiento y la creatividad de todos. Finalmente, tres recomendaciones para acompañar a las personas, a las familias y a las organizaciones en este momento de reinvención:
- Conexión del propósito organizacional con el propósito de vida personal.
- Conversaciones conscientes con sentido del futuro.
- Liderar desde el servicio y liderar para el servicio.
Lea también: Fuerza de una Organización
[contact-form-7 id=»47800″ title=»Newsletter-2020″]










