«Un proyecto de experiencia de empleado implica una verdadera transformación en la gestión de personas para evolucionar desde el enfoque transaccional a uno más relacional basado en entender y mejorar el ciclo de vida del empleado con la compañía.»
Te propongo un rápido ejercicio: cierra los ojos y recuerda a un profesor. ¿Te has acordado del que te hizo la vida imposible o del que te dejó buenos momentos? Tanto si es uno u otro el hecho de que te hayas acordado ha sido porque en su momento te provocó una emoción. A través de ellas es cuando se generan y fijan los recuerdos quedando en la memoria emocional. Así pues, podemos afirmar que las personas recordamos lo que nos han hecho sentir.
Si hablamos de personas y emociones, y trasladamos estos conceptos a la empresa nos encontramos con clientes, empleados y estrategias de Customer Experience y Employee Experience. Y en los últimos meses, tras la convulsión generada por el COVID-19, este factor emocional se ha incrementado en las relaciones con los clientes y con los empleados. A pesar de este cambio radical en la forma en la que los empleados quieren ser considerados y relacionarse con sus empresas, los sistemas de gestión de personas siguen anclados en modelos de medición del compromiso creados a principios del siglo pasado, que se orientan a comprobar cómo el empleado reacciona a lo que la empresa le ofrece (visión company centric) sin considerar cuáles son sus prioridades y expectativas personales.
El enfoque al cliente es claro, pero ¿Dónde queda el empleado? Solo el 28% de las empresas hacen acciones para trabajar la Employee Experience ¿Quién va ejecutar las estrategias? ¿Los Bots? ¿Los CEOS? Entonces si lo importante de la estrategia son los empleados ¿Por qué no crees que vale la pena invertir en ellos? Una buena forma de empezar es trabajar la experiencia de empleado.
El sentido de la EX va más allá de la felicidad, del compromiso, responsabilidades, de equipo, de eficacia y resultados. Siendo los empleados los que aporten el valor diferencial. Para ello debemos de trabajar un conjunto de experiencias para lograr que su percepción y expectativas sean las más ajustadas con su realidad. Cuando las empresas se centran en lo que importa a los empleados y no solo en lo que valoran su desempeño mejora en un 20%. Gartner.
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Te proponemos 4 tips para lograr construir un talento diferencial
1. Desarróllalo
Cada año 1 de cada 4 empleados cambian de trabajo y el 45% de las empresas tienen problemas para encontrar empleados con las habilidades que necesitan. Analiza sus competencias, su puesto de trabajo y traza un plan formativo de acompañamiento. Invertir en las nuevas competencias es un factor vital para que la empresa se mantenga competitiva. Por tanto, es esencial guiar, potenciar y desarrollar a tu gente en las competencias requeridas. Cuando un empleado sabe que su trabajo no solamente es correcto sino que aporta, y – es valorado y reconocido – a la empresa su sentimiento de pertenencia aumenta, así como su motivación y engagement.
2. Fidelizarlo
Esto implica por foco a como es nuestra gente, sus necesidades, aspiraciones y motivaciones. Determinar los puntos de contacto para detectar y mejorar momentos que hacen que la balanza se incline hacia el engagement y que proyecten y alineen con la cultura y los valores de la empresa.
3. Liderazgo
Un proyecto de experiencia de empleado implica una verdadera transformación en la gestión de personas para evolucionar desde el enfoque transaccional a uno más relacional basado en entender y mejorar el ciclo de vida del empleado con la compañía, identificar sus momentos de la verdad y co-crear con ellos experiencias diferenciales que les permitan estar y trabajar mejor en ella.
4. Genérale engagement
Concreta la propuesta de valor al empleado. De la misma forma que no hay dos percepciones, ni personas iguales, tampoco deberían de existir dos empresas iguales. Un consejo que te damos es que seas innovador, auténtico y comprometido.
Para que los empleados sean los protagonistas del cambio, debemos prepararlos y hacerles vivir experiencias similares a los que puedan experimentar los clientes de forma que puedan transmitir las emociones y el engagement hacia la marca, pero sobre todo para dar una imagen única y unísona deben de sentir los colores, conocer y transmitir los valores, lo hábitos, creencias de la empresa, en definitiva, la cultura organizacional.
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