La pandemia producida por el Covid-19 está afectando a todas las industrias en todo el mundo. Es muy difícil predecir cuál será la situación específica que viva una empresa particular en los próximos 12 o 18 meses. Sin embargo, hay un tema fundamental que todos los directivos, dueños de empresas e inversionistas financieros deberían analizar. ¿No es este el momento de pensar en buscar un aliado estratégico? ¿No es este el momento de contemplar la compra de una empresa que complemente mis servicios o amplíe mi territorio, o, por el contrario, no es este el momento de vender parte o la totalidad de mi empresa?

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De aquí se desprende una buena noticia para prácticamente todas las empresas e industrias: se habrá abierto la posibilidad de que estas se conviertan, bien sea en un objetivo de compra por parte de inversionistas (estratégicos o financieros) o sean ellas las que puedan perseguir la adquisición de una empresa que genere valor a sus accionistas.
Algunos podrán pensar que este no sería el mejor momento para vender la compañía argumentando que los valores de las empresas post Covid-19 se van a reducir. ¡Y es difícil esperar que esto no sea así! La gran mayoría de las empresas van a sufrir, su base de clientes se va a disminuir, sus resultados se van a afectar, la incertidumbre será aún mayor y su valor se va a reducir. Y aquí viene la disyuntiva a la que se enfrentan: ¿somos capaces de recuperar la empresa sin requerir esfuerzos heroicos o saldremos muy lastimados y será muy difícil retomar la senda que se traía antes de que nos atropellara este tsunami del Covid-19? Estas preguntas deberán responderse con mucha cabeza fría y buscando abstraerse de los sentimentalismos propios que nos embargan cuando discutimos este tipo de temas.
Para otros, esta crisis representa una gran oportunidad de adquirir otra empresa con la cual complementar sus productos, incrementar los servicios y penetrar mercados de especial interés. Inversionistas financieros identificarán prospectos para incrementar el valor de sus fondos. Ambos, perciben con mucha claridad, que las empresas objetivo habrán perdido valor haciéndolas más atractivas para una adquisición.
Este es la realidad de los dos puntos de vista: el del vendedor y el del comprador.
Para unos y otros, este debe ser el momento para que adelanten concienzudamente un análisis estratégico alrededor de las posibles fusiones y adquisiciones de las que podrían hacer parte y visualicen el rol que podrían jugar: vendedor o comprador. Que dediquen el esfuerzo necesario para identificar las posibles empresas objetivo, tanto para adquirir como para vender, y analizar profundamente sus particularidades: posicionamiento, mercado, redes de distribución, resultados financieros, perspectivas, etc. Desde el punto de vista interno, y aunque el Covid-19 seguramente ya los habrá obligado a hacerlo, las empresas deberán evaluar y cuidar muy de cerca el desempeño de sus generadores de valor para que puedan estar en el mejor estado posible, dadas las circunstancias.
Aprovechemos, entonces, el mayor tiempo fuera de nuestros sitios habituales de trabajo para acometer este tipo de análisis. Será, sin duda, de gran beneficio.
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