En un entorno donde los activos intangibles como las marcas, el nombre comercial, los diseños industriales, los secretos empresariales, las patentes, entre otros, tienen cada vez un papel más relevante en el valor de las empresas, la Propiedad Intelectual (PI) no puede seguir tratándose como un asunto complejo que algún día hay que gestionar y presupuestar, o dejarlo para resolver cuando ya exista un conflicto legal. Apostar por la PI es una decisión que impacta el patrimonio, la rentabilidad, el crecimiento, la diferenciación, la inversión y la sostenibilidad del negocio. Sin embargo, aún persisten creencias que retrasan su incorporación en la planeación estratégica.
Mito 1: “La Propiedad Intelectual es solo para grandes empresas”
No, la Propiedad Intelectual es importante para todas las empresas por igual.
En empresas en crecimiento, los intangibles son apalancadores clave en la proyección del negocio. Normalmente se inicia por la marca registrada ante la SIC; por otro lado, el conocimiento que se va acumulando en buenas prácticas internas y Know How, tienen un papel importante que debe protegerse, reduciendo riesgos de fuga de información y competencia desleal. Van surgiendo las innovaciones que requieren una protección temprana por la PI para lograr derechos sobre ellas. Es decir, que la estrategia del negocio debe ir acompañada de protección de PI, de lo contrario se limita la capacidad de escalar, atraer inversión, establecer alianzas o expandir operaciones. La PI no es una herramienta exclusiva de grandes corporaciones, sino un habilitador de crecimiento desde etapas tempranas.
Según datos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), en 2024 se registraron 21.535 marcas en Colombia, lo que evidencia un entorno altamente competitivo en el que participan empresas de todos los tamaños.
Mito 2: “He usado por buen tiempo mi marca y no he necesitado el registro”
El uso de una marca no otorga derechos exclusivos, estos derechos nacen con el registro. Sin él, un tercero puede obtener a su favor el registro de la marca e impedir su uso, incluso si ya era conocida por los consumidores. Esto implica riesgos reputacionales, pérdida de clientes y costos en el cambio de identidad empresarial. Desde el gobierno corporativo, esto representa una vulnerabilidad crítica. La falta de registro puede traducirse en pérdida de ventaja competitiva, interrupciones operativas y decisiones reactivas que afectan la continuidad del negocio.
Preocupa que el estudio Impacto de la Propiedad Intelectual en empresas colombianas revela que el 98 % de las empresas no protege sus activos de PI, exponiéndose a riesgos innecesarios. ¡Aspiremos que esto no le pase a nadie!
Mito 3: “Registrar una marca es caro”
Registrar una marca no es caro. El impacto es que no se presupueste, y de pronto deba solicitarse el registro de improviso. En Colombia, la tasa oficial para registrar una marca en una clase ante la SIC es de aproximadamente $1.288.000 COP, si es en línea. Este pago se realiza al solicitar el registro y, una vez concedido, mantiene la marca protegida por diez (10) años, sin necesidad de pagar tasas adicionales durante ese período. Solo al momento de la renovación, si se desea extender la protección, deberá pagarse una nueva tasa.
Además, las MIPYME debidamente acreditadas pueden acceder a un descuento del 25 % sobre el valor oficial, y hay tarifas diferenciales y descuentos para Mipymes de la economía local, campesina, y artesanos, entre otros.
Hay un pago de honorarios si se acude a un experto de PI, pero estos suelen no ser elevados y apoyan la vigilancia de la marca durante esos 10 años sin costo adicional.
Pero adicional, proteger no es caro analizado como una decisión estratégica, frente a riesgos como bloqueos comerciales, rebranding forzado o litigios, el costo del trámite resulta marginal en comparación con el valor del activo que se protege.
Con esto en mente, la alta dirección debería evaluar el registro de sus activos como las marcas, como un mecanismo de mitigación de riesgos y preservación del valor, no como gastos.
Mito 4: “La PI es registrar la marca y de eso se encarga el abogado»
Las empresas que integran la PI en su estrategia tienen mayores rendimientos, posicionamiento en el mercado, toman mejores decisiones sobre expansión, licenciamiento, fusiones, adquisiciones y protección de mercado. La PI permite convertir ideas en activos, y los activos en ventajas competitivas sostenibles. Para la alta dirección, gestionar la PI es parte de la responsabilidad de proteger y maximizar el valor de la organización.
Incorporar servicios especializados en diagnóstico de activos intangibles, definición de estrategias de protección, registro y vigilancia de derechos permite a la alta dirección contar con información clave para la toma de decisiones. Gestionar la Propiedad Intelectual de forma estratégica no es opcional: es una condición para competir, crecer y preservar el valor empresarial en el largo plazo.










