La irrupción y democratización de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana de los chilenos y chilenas ha generado una verdadera revolución en distintos ámbitos. Uno de ellos es la forma en que aprendemos cosas nuevas: desde cómo mejorar una rutina de ejercicios o una rutina de skincare, hasta cómo redactar un mail más persuasivo y preciso, e incluso cómo dar los primeros pasos para aprender un nuevo idioma.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que usar la IA para traducir una conversación o un texto, o para expresar algo a una persona angloparlante, no es lo mismo que aprender inglés.
Aprender un idioma implica internalizar estructuras, matices culturales y formas de razonamiento propias de otra lengua. El bilingüismo también tiene impactos positivos en el funcionamiento del cerebro.
Si bien las herramientas de IA pueden generar textos gramaticalmente correctos, la comunicación humana involucra mucho más que la correcta traducción de palabras.
Aunque la inteligencia artificial puede ser útil como apoyo, aún no es capaz de interpretar completamente las motivaciones, las dinámicas de poder o las señales no verbales presentes en una interacción.
La comunicación efectiva exige conexión humana, escucha activa y comprensión contextual. Estas competencias son esenciales para generar confianza y relaciones sólidas en entornos profesionales y personales.
En negociaciones, liderazgo y construcción de relaciones intervienen factores como el tono, el lenguaje corporal, los silencios, la intención, el contexto cultural y la lectura emocional del interlocutor.
El riesgo de depender sólo de la tecnología
En un contexto donde muchas personas creen que “con la IA basta” para comunicarse en otro idioma, los especialistas advierten que depender exclusivamente de estas herramientas puede limitar el desarrollo de habilidades clave.
La dependencia en la IA puede afectar negativamente puesto que dejamos de desarrollar pensamiento crítico en otro idioma, agilidad mental y capacidad de argumentar. En momentos claves, no vas a querer tener que recurrir a un traductor para poder responder y mostrarte capaz en otro idioma.
Además, aprender una segunda o tercera lengua también permite comprender mejor otras culturas y adaptarse a distintos contextos sociales y profesionales.
Demostrar tus competencias en otro idioma te da ventajas al momento de negociar, hacer networking o transmitir seguridad. La dependencia exclusiva de la tecnología puede generar una percepción de competencia que no necesariamente se sostiene en situaciones de interacción real y espontánea.
El bilingüismo además aporta beneficios cognitivos significativos: mejora la memoria, fortalece la flexibilidad mental, incrementa la capacidad de concentración y contribuye a la reserva cognitiva, lo que puede retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas asociadas al lenguaje. Además, amplía la creatividad y la capacidad de resolver problemas al incorporar nuevas perspectivas culturales y conceptuales.
IA como complemento, no reemplazo
Desde Berlitz Chile, Centro que tiene incorporado la IA en sus programas dictados por Global Online Delivery (GOLD), Flex y On Demand Plus, explican que la inteligencia artificial sí puede jugar un rol positivo dentro del proceso de aprendizaje, siempre que se utilice como una herramienta de apoyo.
“Berlitz Chile integra la inteligencia artificial como herramienta de apoyo a través de su Tutor de conversación. Este recurso ofrece un espacio de práctica adicional, permitiendo a los estudiantes reforzar estructuras, ampliar vocabulario y prepararse para situaciones reales.
Según la especialista, esta herramienta funciona como un entorno seguro de entrenamiento previo a la interacción con instructores en vivo.
De esta forma, la IA complementa el proceso formativo, fortaleciendo la confianza y el desempeño comunicativo sin reemplazar la interacción humana, que sigue siendo el eje central del aprendizaje efectivo.










