Se ha hablado mucho de la importancia de las habilidades académicas y son realmente importantes en la era del conocimiento, pero ante una sociedad inmersa en redes sociales y con una tecnología al alcance de todos se han ido perdiendo los valores mas importantes, para asumir un papel de sobreviviente en donde el lema es “Sálvese quien pueda”.
Se ha dejado atrás el concepto básico de amar y servir que Jesús, el hijo de Dios, vino a enseñarnos, cuando se refirió a la parábola del samaritano donde muchos pasaron por encima de él, sin importarle su condición y su indiferencia ante su situación de pobreza y abandono.
Las habilidades blandas empiezan desde la niñez y es en casa, antes que en las aulas que tenemos que enseñarlas. Los niños, los jóvenes, los adultos y aun los mayores aprenden cuando ven el ejemplo de otros.
Hablemos de algunas de ellas como: la verdad, si en casa decimos mentiras permanentemente, crecemos pensando que eso es normal y que “si no le hacen daño a nadie” las podemos decir sin que afecten a los demás. Es por ello que se pierde la honestidad. Consecuencias de ello la corrupción, el divorcio, las amistades falsas y los negocios adquiridos con engaño y traición.
La bondad, se ve como esa actitud donde hay que obrar responsablemente ante la necesidad de otro. Si alguien no puede hacer el trabajo, el arte de enseñarle como hacerlo es un acto de bondad. Se ha ido perdiendo esta habilidad porque se enseño que primero yo, segundo yo y tercero yo sin importar por encima de quien tenga que pasar, sobresalgo en mis conocimientos y habilidades aislándome de las necesidades del otro. Consecuencias de ello la soledad, la pobreza, la mediocridad y la infelicidad. Dios nos enseña que “Es mejor dar que recibir”.
La humildad, es el arte de reconocer que hay mejores que yo, que mis habilidades son solo complemento de las que tienen otros, que somos complemento y no competencia. El reconocer que somos distintos pero únicos nos convierte en seres espiritualmente ricos, para poder ofrecer a los demás lo que por gracia de Dios hemos recibido. La consecuencia de perderla es la soledad, el rechazo, la mezquindad, el orgullo, la avaricia, la envidia y otros males que nos van consumiendo hasta volvernos indeseables.
El dominio Propio, es una habilidad que se adquiere reconociendo que nadie es perfecto y que todos cometemos errores, si nos aceptamos como somos, sin querer cambiar a nadie, podemos llegar a tenerlo. Los cambios deben ser propios y solo el que cambia puede cambiar su situación no a las personas. El único que tiene la capacidad de cambiarnos es Dios que nos moldea y renueva con amor. Consecuencia de no tenerlo es convertirse en una persona que se enfada constantemente, dejarse afectar por todo y por todos, convertirse en amargado e infeliz.
Y no puedo dejar pasar el Amor, porque el amor es una de las mayores cualidades que podemos tener y supera a todas. El que tiene amor es compasivo, honesto, bueno, tiene dominio propio y puede desempañarse en cualquier área de la vida con la seguridad que le ira bien, porque de lo que demos a los demás eso mismo recibiremos.
¿Cuáles habilidades blandas tienes? Si no las has descubierto es hora de encontrarlas dentro de ti, están en tu naturaleza divina por ser, un ser único y especial, solo hace falta practicarlas y convertirte en la persona poderosa que eres.










