La realidad virtual es una tecnología que ha trascendido desde los entornos de entretenimiento y videojuegos hacia prácticamente cualquier contexto productivo, recibiendo un impulso en su masificación y diversificación tras las restricciones de contacto y aislamiento físico vividos durante la pandemia del año 2020.
Su implementación ha encontrado múltiples aplicaciones en nichos como; el comercial, cultural, marketing, salud, industrial, turismo, educativo, inmobiliario, entre otros, lo que ha generado un “voz a voz” a escala empresarial y en consecuencia cada vez más compañías, sin buscarlo, están teniendo conocimiento de esta tecnología y su potencial; de modo que, encuentran su utilidad para luego ser aprovechada en soluciones integrales que les da ventaja sobre su competencia o simplemente resuelven una necesidad interna.
Desde la práctica, las empresas han utilizado la realidad virtual como herramienta para llevar a cabo el cumplimiento de diversos objetivos, como por ejemplo; en el caso de las constructoras e inmobiliarias, transportando a los compradores directamente a los inmuebles o unidades modelos sin importar en donde se encuentren ubicados físicamente; de igual manera, permitiendo que sus clientes tengan un contacto presencial con aquel proyecto que aún no ha sido construido pero ha sido recreado digitalmente en su totalidad.
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Los psicólogos han encontrado su utilidad para ayudar a sus pacientes a tratar distintos tipos de fobias en ambientes inmersivos creados especialmente para ello.
Las fábricas muestran integralmente su sistema de operación; desde lo educativo, ayudan a estudiantes escolares a aprender idiomas y a los colaboradores de una compañía a recibir cursos de formación, capacitación o entrenamiento en cualquier tema y lugar.
En el ámbito cultural y comercial, permite la asistencia masiva a conciertos, obras de teatro, proyectos temáticos, ferias virtuales o lanzamiento de productos y servicios; desde lo turístico, a los hoteles a mostrar de una manera impactante la belleza de los destinos ofertados, y en general, a trasladar a las audiencias hacia lugares existentes pero distantes o hacia entornos recreados digitalmente, comunicando eficientemente sus ideas mediante características interactivas y multimediales, generando fácil recordación de la experiencia vivida.
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Existen otras realidades como la aumentada, que superpone elementos digitales como animaciones, videos, imágenes, objetos, audios, etc. sobre la visual que tenemos de nuestro entorno físico, mediante el uso de un smartphone, tablet o dispositivo de realidad virtual diseñado para este fin, tecnología que en el ámbito productivo permite por ejemplo; que los usuarios visualicen digitalmente sobre su propia sala el sofá que pretenden comprar; asimismo, que los empleados expongan un proyecto inmobiliario con una maqueta virtual sobre la mesa de una sala de juntas; por tanto, en estos casos, dicha realidad ayuda a las empresas para que sus clientes aceleren el proceso de decisión de compra o que sus colaboradores expongan sus proyectos de una manera disruptiva.
Por último, tenemos la realidad mixta, cuyo ejemplo lo estamos viendo de primera mano con los actuales dispositivos de la compañía Apple, donde es posible que lo digital y el mundo real coexistan, permitiendo que los usuarios hagan uso de múltiples aplicaciones digitales al mismo tiempo que interactúan con el mundo real.
Estas son algunas de las utilidades y razones por las cuales la realidad virtual y otras realidades se han ganado un lugar permanente en los contextos productivos en donde cada vez más organizaciones están haciendo uso de su alcance y potencial para lograr diversos objetivos.
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