«El éxito o fracaso de un proyecto tecnológico es una responsabilidad compartida: desarrolladores, usuarios y cliente.»
Posiblemente has escuchado sobre las dificultades propias de la incorporación de una nueva solución tecnológica en tu compañía y sobre aquellas fatídicas estadísticas de los proyectos que fracasan, se retrasan o son exitosos.
En uno de los reportes más conocidos sobre los proyectos de TI, The Chaos Report del Standish Group, se han medido por casi medio siglo las variables que hacen que un proyecto sea exitoso o fallido y más que entrar en los detalles, que pueden consultarse en el reporte oficial, vale la pena anotar que en las mediciones entre 1994 y 2020 la cantidad de los proyectos exitosos pasó de un 16% a un 31%. ¡Casi el doble de los proyectos!
Se ha notado que en el transcurrir de los años y sumándose al triángulo de cronograma, alcance y presupuesto, se ha puesto atención a la entrega de valor al cliente, la alineación con los objetivos estratégicos, los espacios de trabajo, la calidad del equipo y contar con un buen patrocinador, como factores que han marcado la diferencia entre el éxito o el fracaso y quiero centrarme en dos puntos fundamentales que en mi experiencia pueden ser los potenciadores de la adecuada incorporación de tecnología y software en las empresas: Entrega de Valor y un buen patrocinador.
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Entrega de Valor
La entrega de valor al cliente es uno de los pilares de las metodologías y marcos ágiles de desarrollo de software y tienen razón, las empresas luchan constantemente contra la competencia y el mercado y darles una victoria temprana o una ventaja competitiva sube la moral de los patrocinadores y facilita la aceptación del cambio; no encontraremos mejor forma de convencer a los usuarios que tener a sus clientes finales satisfechos con esa nueva funcionalidad y si esa nueva tarea del software se hace más fácil o en menos tiempo, el camino será más sencillo y elevaremos la confianza en el proyecto.
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Un buen patrocinador
Si, no es suficiente tener a los mejores desarrolladores, la mejor tecnología o las instalaciones más innovadoras, si el patrocinador no está comprometido con algo más que dinero, el camino estará lleno de obstáculos generalmente imposibles de superar. Un buen patrocinador hace parte activa del proyecto, brinda retroalimentación valiosa cuando se le pide, tiene la autoridad para tomar decisiones, su alcance en la compañía es transversal a todas las áreas que usarán el proyecto, tiene buena aceptación en los usuarios y su voz es escuchada con respeto.
El éxito o fracaso de un proyecto tecnológico es una responsabilidad compartida: desarrolladores, usuarios y cliente; es imperativo que en todos los niveles se coopere activamente buscando que la entrega de valor sea constante y oportuna, que aquellas funciones del software que sean resultado de cada sprint de desarrollo sean verdaderamente útiles para el cumplimiento de los objetivos de negocio.
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Totalmente de acuerdo de que debe existir esa responsabilidad compartida, pero muchas veces nos encontramos con Desarrolladores que solo están interesados por el puesto y no se sincronizan bien con esa responsabilidad, si lo vemos a detalle claramente, tal como con usuarios o clientes. Esto lleva también una gran responsabilidad al líder del proyecto para mantener esa sincronización de responsabilidad.