Las tendencias tecnológicas y las sociales (demografía y urbanización), están confluyendo con una tendencia emergente producida por el coronavirus: El Teletrabajo.
Desde antes de la aparición de la pandemia, gracias a las biotecnologías, el hombre le estaba ganando la batalla a la muerte. La expectativa de vida se ha duplicado en solo un siglo, al pasar de los 47 a los 80 años, y se espera que para el 2100, la expectativa de vida para los nacidos en los albores del tercer milenio llegue a los 150 años.
En esta crisis global del coronavirus, las primeras y segundas capas de las tecnologías de la información han sido las herramientas más utilizadas y efectivas para conocer, controlar y reducir los efectos de la pandemia. Big data, computación en la nube, la ciencia de datos, Inteligencia artificial, realidad aumentada, e internet de las cosas médicas, entre otras, no solo han permitido lograr la atención médica remota en épocas de confinamiento, sino que también “permiten a las compañías farmacéuticas analizar datos a pasos agigantados: en grandes modelos de simulación, se prueban millones de compuestos y drogas para crear una vacuna frente a la pandemia global de coronavirus”.
Yuval Harari, profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dice que en el campo de la medicina “las decisiones más importantes” dependen de cálculos de computadores que “comprenden mejor el cuerpo” que las personas mismas.
Utilizando algoritmos o informaciones tan básicas y privadas como los chats, el programa diseñado por la start-up canadiense blue dot´s a través de recopilaciones de esos “no me encuentro bien”, “algo me pasa” o “estoy enfermo”, lograron convertirlos en datos para concluir que estaba brotando una nueva enfermedad infecciosa en la capital de la provincia de Hubei.
El gran volumen de datos, estructurados y no estructurados, inundan a las organizaciones cada día, pero lo importante no es la cantidad de datos en sí, sino lo que se hace con ellos, es decir la analítica o la ciencia de datos traducida en información es lo verdaderamente relevante.
El análisis en profundidad de la pandemia de covid-19, está permitiendo tomar mejores decisiones gracias a la localización de los focos de infección, con lo cual se han creado cercos epidemiológicos y seguimientos a contactos, para focalizar las pruebas con mayor rapidez y precisión, con lo cual se ha logrado la contención y la ralentización de la velocidad de contagio.
Pero las tecnologías no solo han permitido aumentar la expectativa de vida y crear la “vacuna digital” contra el coronavirus, sino que también están revolucionado el entorno empresarial. Las organizaciones, sometidas a la ineludible encrucijada de transformarse o morir, se han convertido en criaturas vivientes, necesitadas de herramientas capaces de procesar inmensas cantidades de datos, organizarlos, analizarlos y señalarles rutas que les permitan alcanzar, con el menor margen de error posible, resultados claros y precisos para conocer cada vez mejor a los clientes.
En épocas de pandemia, el reto es enorme: según el FMI, la economía mundial tendrá una contracción del 3% y en las economías avanzadas será de un 6.1%; la OMC predice que el comercio mundial caiga hasta un 32% en 2020; la OCDE prevé que la desigualdad en las economías más desarrolladas está en su nivel más alto en 50 años; la Organización Meteorológica Mundial advierte que durante los próximos cinco años, las temperaturas globales podrían aumentar potencialmente más de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, lo que provocaría un cambio climático de proporciones gigantescas.
La nueva economía que está dejando muchos perdedores y pocos ganadores, está emergiendo una nueva forma de “hacer las cosas”: el teletrabajo
La reciente encuesta Workplace of the Future de BCG revela que la mayoría de las organizaciones creen que su fuerza laboral futura estará mucho más remota que nunca: “En general, las empresas esperan que aproximadamente el 40% de los empleados utilicen un modelo de trabajo remoto en el futuro. El 37% de las empresas espera que más del 25% de los empleados trabajen en modelos híbridos que combinen el trabajo a distancia y en el lugar”.
Este estudio de BCG establece que el teletrabajo crecerá en el futuro, pero dependerá de la visión de largo plazo de los líderes de las organizaciones; lo significa que no todos los trabajadores estarán en teletrabajo, pues se trata de equilibrar el trabajo en casa y el lugar de trabajo, pero todo depende de la capacidad y sensibilidad de los líderes frente a las expectativas de sus colaboradores.
El liderazgo de los responsables del talento de las organizaciones va a ser el diferencial entre las organizaciones que triunfen y las que fracasen en este nuevo entorno del teletrabajo: “El mapeo de trabajos y funciones a varios modelos de trabajo remoto, ayudará a cristalizar la oportunidad para cada grupo y área geográfica y a determinar qué trabajo y trabajadores pueden ser remotos en el futuro previsible y cuáles deberían ser coubicados”.
El trabajo remoto es la esencia de las organizaciones del siglo XXI. No obstante, el trabajo presencial o remoto no es sinónimo de eficacia y productividad; por tanto, los líderes empresariales deben estar prestos a resolver uno de los problemas organizacionales del Siglo XX: La Burocracia Laboral.
Muchas organizaciones son pusilánimes y desalentadores, donde existen estructuras de poder autoritarias, reglas sofocantes y politiquería tóxica. La mala noticia es que este sigue siendo el modus operandi de la mayoría de las grandes organizaciones.
La burocracia entiende el mérito como un juego suma cero; por eso, el burócrata está cómodo en un juego donde la intriga es la habilidad más importante. “En ese sentido, la burocracia solo comenzará a desmoronarse cuando las personas talentosas y de principios abandonen ese campo de juego; cuando herejes de gran corazón deciden renunciar a las victorias burocráticas por el bien de su propia integridad y por el bien de aquellos que han sido disminuidos por la burocracia”.
Para aprender un juego nuevo, debes desaprender el anterior. Desafiar el estado de cosas generado por la burocracia, significa aprender a cambiar algunos hábitos: “la medición eficaz de la productividad es solo una pieza del rompecabezas más amplio de la gestión del rendimiento. (…) Una clave para la gestión del desempeño, será ajustar la productividad y las expectativas, para alinearse con los roles cambiantes y los objetivos de desempeño actualizados de la empresa, que vienen con el entorno económico y social cambiante”.
Eso está ocurriendo en todos los sectores bajo un entorno VUCAP (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity y Pandemic). Esto implica que no hay actividad empresarial o de administración pública que no se pueda beneficiar del análisis inteligente, oportuno y automatizado de sus datos, pues gracias a la información que les suministran artefactos tan comunes y divertidos como nuestro inseparable teléfono celular, podemos navegar hacia el entorno empresarial del siglo XXI (teletrabajo), pero dejando saldadas las cuentas de los pecados del siglo XX (burocracia laboral).
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