Hoy debemos preparar a nuestros directivos para un mundo cuyos retos cambian a gran velocidad o inclusive ni siquiera existen. Ello exige contar con un aliado que facilite y provea la posibilidad de aprendender de manera permanente.
En apenas unas semanas, nuestras certezas se esfumaron y vivimos en un mundo incierto e impredecible. Por ello, nos toca pensar en nuevos caminos para conducir el cambio. Hoy más que nunca, de nosotros depende que exista una actitud positiva en nuestra comunidad laboral y que las acciones que tomamos se traduzcan en buenos resultados.
La emergencia sanitaria nos ha dejado un sinfín de lecciones. El COVID-19 terminó por ser el acelerador más contundente de la transformación digital en nuestras vidas. En apenas un par de semanas, logró lo que a nivel global lleva el C-level liderando e impulsando por años. Hoy podemos pedir cualquier cosa desde nuestro hogar; nos reunimos con amistades y colegas a través de plataformas de reuniones y de videollamadas y descubrimos que el home office es igual o más productivo de lo que creíamos.
Pero no caigamos en la tentación de llamar “transformación digital” a un plan de marketing o a una tienda virtual. Escuelas de negocio líderes del mundo, como MIT Sloan, Columbia, Berkeley, INCAE, entre otras; abordan en sus certificados y programas en línea temas como modelos de negocio digitales, nuevos competidores, tecnologías disruptivas, innovación abierta, plataformas digitales y convergencia. Así, la transformación digital es contar con una experiencia digital completa para todos los grupos de interés o stakeholders de una organización, desde clientes, proveedores, aliados y colaboradores hasta juntas directivas y accionistas. ¿Quiénes transitarán mejor hacia esta realidad? Las organizaciones y ejecutivos que inviertan en reinventarse y capacitarse estratégicamente de manera permanente, para adaptarse mejor a la dinámica de los mercados y al cambio constante.
La era de la infoxicación
Tres mil millones de resultados. En un día cualquiera del 2020, la búsqueda de la palabra ‘coronavirus’ arrojó esa cifra de 10 dígitos. ‘Leadership’ o ‘liderazgo’ no se queda tan rezagado, con poco más de mil millones de vínculos hacia el tema. En el caso de “Executive education” el número es modesto: 6.8 millones de entradas.
En el mundo actual, la información se ha convertido en un commodity, y la oferta de contenidos es tal que fácilmente podemos caer en ‘infoxicación’, pues estamos consumiendo grandes cantidades de datos, muchos de ellos inclusive, irrelevantes.
Sí: con solo un clic accedemos a millones de contenidos. Allí están los datos, las imágenes, los conceptos y el conocimiento que necesitamos. ¿Esa montaña de conocimientos nos convierte en mejores directivos? No necesariamente.
Tuvo que llegar una crisis como la actual para darnos cuenta de que la ventaja competitiva de un directivo ya no está en su conocimiento, ni siquiera en su acceso a este, sino en otros skills, como:
- la forma en la que enfrenta situaciones complejas
- la capacidad para tomar decisiones
- la manera en que lidera equipos de trabajo multidisciplinarios a distancia
- el modo en que discrimina, analiza e interpreta fuentes, perspectivas y opiniones valiosas de expertos en un mar de información
Y al final, en cómo es capaz de resolver, innovar, crear y –sobre todo– seguir aprendiendo.
Por ello, hoy como ejecutivos debemos prepararnos para retos que aún no existen. Naturalmente, es requerido seguir avanzando en el camino del liderazgo, del trabajo en equipo, en la capacidad de negociación, pero también desarrollando otras capacidades que han tomado una mayor relevancia en los últimos meses, como la capacidad de afrontar una crisis y construir relaciones empresariales de largo plazo y de coopetencia, el pensamiento crítico, la resiliencia y la capacidad de reinventarse permanentemente.
¿Cómo lograr esa reinvención? ¿Cómo convertir a nuestros mejores talentos en líderes globales, empáticos, adaptables a diferentes entornos y contextos? Invirtiendo en su constante evolución académica y dando los pasos adecuados que garanticen ese aprendizaje de por vida.
Lifelong learning: la fórmula para nunca quedar obsoleto
Universidades, sector productivo y profesionales de diferentes disciplinas y generaciones reconocen que los conceptos y las metodologías –más aún los contenidos– se vuelven obsoletos de forma cada vez más acelerada. Por lo tanto, se hace necesario para los líderes de lasorganizaciones que están mirando hacia el futuro (independientemente de su naturaleza y sector), contar con un proveedor para ese lifelong learning. Dicho proveedor debe ser capaz de ayudar a los talentos con su reskilling y upskilling, para aumentar la generación de valor constantemente..
Hablando de habilidades, en su Anual Global CEO Survey (22ª edición) PwC resalta que para el 79% de los CEOs la falta de skills clave amenaza el crecimiento futuro de su organización. Por su parte, el World Economic Forum, en colaboración con Boston Consulting Group en su informe Towards a Reskilling Revolution (2019), analiza la evolución de los skills de cara al 2022.
Aunque hoy existen diferentes alternativas en línea para avanzar hacia ese lifelong learning, desde cursos MOOCs, (Massive Open Online Course), tutoriales y programas; quizás es la Executive Education (Educación ejecutiva) la que ha demostrado un mayor retorno y eficacia.
Algunas ventajas de la modalidad online son bien conocidas: evitan desplazamientos físicos, se adaptan a las obligaciones familiares y laborales de cada persona y brindan flexibilidad en cuanto a tiempos, espacios, currículos, temáticas y formatos.
Pero no todas las opciones ejecutivas online son iguales: existen diferentes metodologías, experiencias de aprendizaje, claustros docentes, duraciones, modalidades y –desde luego– rangos de inversión. Desde mi punto de vista, el aliado más valioso es aquel que genuinamente puede potenciar a los talentos de una empresa, facilitando el acceso a universidades y/o a educación de talla mundial y lo que ello implica: procesos vanguardistas de enseñanza-aprendizaje; profesores de trayectoria destacada y un networking con profesionales de distintos contextos económicos, culturales y políticos, lo cual ayuda a generar una visión de negocios más incluyente y global.
Además, la educación ejecutiva de primer nivel es ideal para desarrollar los skills requeridos y, estar mejor preparado para enfrentar entornos VUCA (Volatile, Uncertain, Complex, Ambiguous), con condiciones cambiantes y dinámicas. Además, en, un mundo en donde los contenidos y conceptos parecieran tener algún tipo de obsolescencia programada.
Por lo tanto, la educación ejecutiva online parece ser el aliado ideal para generar un mayor valor durante la recuperación económica y social. En un mundo post-COVID, aún más competitivo y digital, en donde la generación de resultados tradicionales -ventas, market share, rentabilidad, EBITDA-, seguirán siendo relevantes. Pero donde habrá también nuevos KPIs relacionados con capacidad de adaptación, flexibilidad, prospectiva, innovación y resiliencia.
Le puede interesar: Decreto 1562- Cesantías para Educación











