La principal preocupación de los directores de las empresas es gestionar los riesgos en tiempos de incertidumbre tales como los actuales (guerra, pandemia, inflación, calentamiento global, digitalización de economía) para garantizar la sostenibilidad de la organización.
La tecnología digital debe ser vista como una herramienta para apoyar la toma de decisiones frente a los riesgos mencionados. Una de estas tecnologías que promete ser disruptiva, es la inteligencia artificial (IA), la que nos ha estado acompañando en forma discreta en los últimos diez años, a través del recomendador de Amazon, el traductor de Google o “Siri” de Apple, entre muchos otros.
Pero la irrupción para todo público, a finales del 2022 de ChatGPT ha significado un punto de inflexión, alcanzando en dos meses los 100 millones de usuarios y siendo tema obligatorio de todos los medios de información. Cabe mencionar la infinidad de aplicaciones que se han desarrollado en torno a chatGPT y a las otras plataformas de IA generativa tales como generadores de imágenes, de videos, generadores de código y chatbot entre otros. Esta rápida expansión, se debe a su capacidad de producir textos escritos coherentes y fluidos equivalentes a los de un ser humano, en infinidades de temas y con un tiempo de respuesta sorprendente.
Hemos visto recientemente, que los grandes actores tecnológicos están desarrollando sendas plataformas en la nube similares a la de chat GPT, esto nos da un indicio que la apuesta por IA del sector TI es muy fuerte, apalancando muchísimas inversiones, y en consecuencia, todos los días vemos aparecer nuevos servicios basados en estas plataformas.
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¿Qué oportunidades o impacto puede tener esta tecnología para la alta dirección de una organización?
Analicemos como la IA generativa puede apoyar a la toma de decisiones de los directores. Lo primero que debe hacer una organización es recopilar información de diferentes fuentes de datos como contratos, leyes, jurisprudencia, informes, auditorías, documentos, tanto internos como externos a la organización, y esto en diferentes temas tales como ESG, operaciones, RRHH, legal y financiero.
Luego esta recopilación se utiliza para entrenar una plataforma de inteligencia artificial empresarial “privada” de tal forma que la información confidencial de la organización no salga a público. A continuación, contextualizando alguna temática de interés, el equipo directivo puede solicitar resúmenes respecto de este tema, o un análisis de un caso respecto a su jurisprudencia, o bien, las principales conclusiones de un informe de auditoría, así como el análisis de los riesgos de una nueva operación comercial o financiera, entre muchas opciones.
Finalmente es importante considerar que la información generada por la plataforma debe ser trazable, es decir debe permitir identificar la lógica que se utilizó para generar esa información, así como su relevancia y confiabilidad. Por otro lado, resulta clave contar con una estrategia y política para la plataforma empresarial de IA, responsable, que minimice los sesgos, siga las normativas aplicables y permita mitigar los eventuales riesgos legales y éticos asociados a su uso.
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