“Toda disciplina está contenida en sus principios”. – Santo Tomás de Aquino.
Recuerdo que hace algunos años, cuando comencé a dar conferencias y a escribir artículos relacionados con Inteligencia Artificial, mi principal labor era convencer a CEOs y otros líderes de negocios de que el día que estamos viviendo hoy, llegaría. Hubo quien escuchó y hubo quien no.
En cualquier caso, hoy la labor es distinta: ante el avance y adopción evidente de la Inteligencia Artificial, ya no hay que convencer a nadie del presente. Lo esencial se ha vuelto lograr que los líderes de negocios puedan comprender y adaptarse a esta nueva realidad para poder tomar mejores decisiones para sus empresas.
No obstante, dada la velocidad del cambio, la gran mayoría de ellos se encuentra actualmente enfrascada en una situación que más bien asemeja a lo que ocurre en estas épocas navideñas, donde el comprar un regalo a última hora se hace más “por compromiso y porque no vaya a ser que seamos los únicos sin llevar un regalo a la cena”. Esto es, “ni modo que seamos la única empresa que se quedó atrás sin incorporar Inteligencia Artificial.”
Le puede interesar: Inteligencia Artificial en América Latina
Conocer antes de regalar
Para la mayoría de los directivos de negocio – como para quien compra un regalo – es evidente que para tomar una buena decisión, es necesario tener un adecuado entendimiento sobre lo que se está decidiendo – o se está regalando.
Si la persona a quien usted le está comprando un regalo es un conocedor de la relojería, probablemente apreciará un buen reloj por encima de otro más sencillo. Si usted no sabe cómo distinguir entre ambos, mejor ahórrese el malentendido y cómprele una cosa distinta, o bien consulte a un experto en relojería. Cuando ese experto le explique que hace distinto a un reloj de otro, podrá usted entender el valor real de un Patek Philippe.
Con la Inteligencia Artificial, los líderes de negocio se encuentran en esa encrucijada: no saben qué es realmente la IA, pero quieren incorporarla para no quedarse atrás. Yo, por supuesto, los insto a sí utilizarla, pero antes, les recomiendo efusivamente aprender acerca de ella para entender su valor y su uso.
No es lo mismo ser que imitar
Parte de la dificultad radica en que con la IA se presenta un fenómeno de lo más interesante. Palabras como “aprender”, “pensar”, “razonar”, y por supuesto, la misma “inteligencia” rodean todos los artículos relacionados con esta disciplina. Erróneamente, innumerables personas asumen que dichos términos significan lo mismo en el mundo humano que en el mundo de las computadoras. Nada más lejano de la realidad.
De hecho, preguntar si las computadoras piensan en general no tiene sentido alguno. El mismo Alan Turing – padre de la computación y de la Inteligencia Artificial – reconoció que dado que la palabra “pensar” – think en inglés – no estaba apropiadamente definida, valdría más la pena plantearse lo que hoy se conoce como la Prueba de Turing, para ver si las computadoras pueden exhibir comportamiento inteligente. No es lo mismo parecer que ser, como cualquier actor lo puede constatar. No es lo mismo ser un Patek Philippe, que una imitación.
Le puede interesar: Inteligencia Artificial para las Operaciones de TI (AIOps)
No es únicamente filosofía, es negocio
Pero en muchas ocasiones, en la carrera desenfrenada y la competencia encarnizada, los líderes de las empresas no se detienen un momento a comprender el significado de las palabras “pensar” o “aprender” en el ámbito computacional. Por ende, pasan por alto las serias consecuencias de utilizarlas erróneamente. Son conceptos tan evidentes cuando se les aplica a una persona, que asumimos que es relativamente seguro aplicarlo de igual manera a las computadoras.
Recientemente, un despacho de abogados en Estados Unidos descubrió lo contrario, al ser multado cuando sus abogados mintieron involuntariamente al presentar un caso preparado por ChatGPT ante la corte, y se percataron demasiado tarde de que todo lo que la IA les había dicho era falso. Si hubiesen comprendido que la IA Generativa carece de una fuente de verdad, una historia diferente hubiese tenido lugar.
Por otro lado, están aquellos que al hacerse estas preguntas lograron incorporar la IA de forma exitosa a sus empresas, y ahora aprovechan muchas de las oportunidades que la tecnología ofrece. Preguntarse si las computadoras piensan, o razonan, no es únicamente una cuestión filosófica. Son preguntas de negocio.
Hágase estas preguntas. Tómese el tiempo de entender algo de relojería, o en este caso, de Inteligencia Artificial. No solamente le permitirá dar un mejor regalo, sino asegurar el éxito de su empresa. Y recuerde, cuando lea palabras como “pensar” en diversos artículos relacionados con IA, recuerde lo que decía C.S. Lewis: “No utilices palabras demasiado grandes para el tema”.
Lea también: El Papel de la Inteligencia Artificial en la Transformación Digital











¡Excelente artículo sobre la incorporación exitosa de inteligencia artificial en las empresas! La IA es definitivamente el futuro y es clave saber cómo implementarla de manera efectiva. ¡Gracias por compartir esta valiosa información!