En un contexto donde la digitalización ha transformado los hábitos financieros del mundo, el fraude se consolida como una amenaza silenciosa pero devastadora. El artículo “Colaborando para cambiar el rumbo contra el fraude en el sector financiero”, escrito por Rafael Costa Abreu, Director de Planeación de Mercado para América Latina en LexisNexis Risk Solutions, ofrece un diagnóstico certero y urgente sobre la magnitud del problema y las estrategias necesarias para enfrentarlo.
Costa Abreu pone el foco en cómo el avance de los pagos digitales, acelerado por la pandemia, ha sido un arma de doble filo. Por un lado, trajo conveniencia e innovación; por el otro, abrió nuevas brechas de seguridad aprovechadas por redes criminales sofisticadas. Desde el fraude de identidad sintética hasta las estafas de pagos push autorizados (APP), el texto pinta un panorama en el que las instituciones financieras enfrentan no solo pérdidas millonarias, sino una erosión de la confianza, el verdadero pilar del sistema financiero.
La inteligencia colaborativa como escudo
Uno de los elementos más valiosos del análisis de Costa Abreu es su énfasis en la colaboración entre actores del ecosistema financiero. Frente a redes delictivas cada vez más organizadas y globales, la única respuesta efectiva parece ser una defensa igualmente interconectada. Las redes de inteligencia compartida permiten a bancos e instituciones anticiparse a los ataques mediante la detección temprana de señales de riesgo —por ejemplo, patrones sospechosos de dispositivos, direcciones IP o cuentas de mulas— que en aislamiento podrían pasar desapercibidas.
Este enfoque colaborativo marca un giro en la estrategia contra el fraude, que históricamente ha sido tratado desde silos corporativos. El autor plantea un cambio de mentalidad necesario: ver la lucha contra el fraude no como una competencia entre entidades, sino como un frente común que fortalece a todo el sector.
Tecnología con propósito
Otro pilar del artículo es el uso inteligente de la tecnología. Lejos de confiar exclusivamente en soluciones tradicionales, el texto resalta cómo la inteligencia artificial, el análisis del comportamiento y la autenticación pasiva están redefiniendo el combate al fraude. Estos recursos permiten reconocer patrones anómalos y autenticar identidades reales de manera más precisa, incluso cuando se trata de usuarios “frontera” como migrantes o jóvenes, que a menudo presentan perfiles similares a los de identidades sintéticas.
Además, la implementación de tecnologías de capas —que combinan distintos mecanismos de defensa— permite lograr un equilibrio entre seguridad y experiencia de usuario, algo clave en la banca móvil y los pagos instantáneos.
Una mirada más allá de lo técnico
El valor del artículo radica también en su visión holística. Costa Abreu no se limita a detallar herramientas tecnológicas, sino que propone una agenda que incluye armonización regulatoria internacional y educación del consumidor. Reconoce que, sin cooperación entre países y sin usuarios conscientes, incluso las soluciones más avanzadas pueden fallar.
En un entorno donde se espera que los pagos instantáneos globales alcancen los 58 billones de dólares en 2028, según datos citados por el autor, la urgencia de fortalecer los marcos legales y operativos se vuelve evidente. Las instituciones que se anticipen al riesgo y conviertan la prevención del fraude en parte de su propuesta de valor, no solo se protegerán, sino que ganarán una ventaja competitiva.
Le puede interesar: Crece el uso de IA Generativa










