«El probable impacto de no contar con el correcto nivel de ciberseguridad en el momento que miles de millones de dispositivos inteligentes se conectan a Internet bajo el paraguas del IoT y todos estos interactúen sin mecanismos de ciberseguridad sólidos serían simplemente catastróficas.»
El auge del Internet de las cosas o IoT proporciona un entorno donde los objetos cotidianos se alían y contribuyen juntos en un sistema que da paso a la convergencia de los dispositivos inteligentes y los dispositivos conectados convencionalmente. El IoT se considera la tercera ola mundial de la industria de la información después de los inventos de la computadora y la Internet.
En la actualidad, se encuentran conectados una diversidad muy amplia de objetos que van desde automóviles, equipos médicos, termostatos, sistemas de iluminación y muchos otros dispositivos al Internet de las Cosas. La visión de una empresa de IoT completa es que se diseñará, desarrollará e incorporará un mundo de sensores de bajo costo los cuales se podrán programar para generar soluciones o servicios los cuales podrán decirnos por ejemplo, que reduzcamos la cantidad de cafeína que consumimos después de las 8 pm o para encender las luces de la habitación aumentando gradualmente su brillo en el preciso instante en el que se despierta de un sueño profundo al comenzar el día.
La presencia del internet de las cosas es muy amplia en nuestras actividades tradicionales. El IoT se divide en verticales, las cuales para principio de la década del 2000 consideraba la existencia de seis de ellas. Actualmente, se estima que existen cerca de 30 verticales, algunas de ellas robustas y en pleno funcionamiento, otras en desarrollo o de reciente creación. Es por este motivo que el concepto del IoT se considera como una definición viva, ya que su constante crecimiento y la incorporación de diversos aportes y virtudes proveen nuevas características a esta definición.
Aproximadamente 6.300 millones de personas vivían en el planeta en 2003 y 500 millones de dispositivos se encontraban conectados a Internet según un informe de Cisco en 2011. Esto indica que había menos de un (0,08) dispositivo para cada persona. En proyecciones de Cisco para el año 2020 se estimaba la existencia de 50 mil millones dispositivos conectados a Internet, número que en medio de una actualidad global la cual se encuentra enmarcada ha quedado corta.
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Debido a lo antes expuesto, el probable impacto de no contar con el correcto nivel de ciberseguridad en el momento que miles de millones de dispositivos inteligentes se conectan a Internet bajo el paraguas del IoT y todos estos interactúen sin mecanismos de ciberseguridad sólidos para llevar la información correcta a las cosas correctas, en el lugar correcto en el momento correcto a través del canal correcto serían simplemente catastróficas, ya que esto podría impactar de forma tan diversa como por ejemplo en la posibilidad de que se establezcan espacios que faciliten la creación de ilícitos, la caída o indisponibilidad de servicios críticos, el colocar en riesgo la soberanía de un país o lo más importante, en la pérdida de vidas humanas.
La necesidad de elevar los niveles de ciberseguridad en los ambientes IoT – IIoT son inexcusables en Iberoamérica y por este motivo parte de los trabajos que son desarrollados por el grupo de Expertos del Laboratorio de Ciberseguridad para los Parlamentos de las Américas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del cual tengo el gusto de participar es generar un primer documento de nombre “Principios Rectores de la Ciberseguridad IoT” el cual tenga como objetivo el impulso de la ciberseguridad en la región.
El objetivo de esta columna es acercar a todos desde esta primera publicación a los diversos componentes que integran el IoT, al igual que identificar los habilitadores que impulsan estos ambientes y cuáles son las mejores prácticas, los protocolos de comunicación y los estándares que a nivel de ciberseguridad existen en las diversas verticales del Internet de las Cosas.
Los invito a transitar a todos por esta lectura que busca incentivar de alguna forma la ávida necesidad que todos tenemos como seres humanos de alimentar con una pequeña cuota el conocimiento de estos ambientes.
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