produce 8,8 millones de muEl cáncer -CA- es la segunda causa de muerte entre las enfermedades crónicas no trasmisibles. A nivel mundial ertes anuales, 70% de las cuales son en los países de bajos y medianos ingresos. Si se compara con las muertes que generan las enfermedades trasmisibles como la malaria, VIH/SIDA y tuberculosis, la cifra supera las causadas por estas tres enfermedades. Para el caso específico de Colombia, la prevalencia es de 230 mil pacientes, cifra que crece año a año debido a la mayor cronicidad de esta patología. Anualmente se registran 33 mil nuevos casos e infortunadamente, 18 mil muertes en este mismo período. Por tipo de cáncer, los mas frecuentes son los de mama, cuello uterino y tiroides en las mujeres y en los hombres próstata, piel y colon. (Cuenta Alto Costo, 2018). política pública
Frecuentemente se afirma que el CA es un problema de salud pública, sin embargo, al revisar los diferentes documentos no es clara la rigurosidad en su construcción. Un primer paso es establecer la brecha entre una realidad observada y lo que debería ser, no son los hechos sino de la subjetividad la que lo define, pues es una construcción social. En este punto surgen preguntas como, ¿Se formuló adecuadamente el problema?, ¿Que soluciones admite esta definición? ¿Se priorizó adecuadamente?
“Prioritario, fortalecer la prevención, centrando la acción de los diferentes sectores para disminuir el consumo de alcohol, eliminar el tabaquismo, mejorar la nutrición y fortalecer la actividad física; las muertes prematuras se relacionan en parte con comportamientos modificables; movilizar a la población en esta dirección generaría inmensos beneficios.”
Empíricamente, y diría que intuitivamente, se definió que es un problema por su impacto en la salud y bienestar en el individuo, por la complejidad del tratamiento, los efectos sobre la economía familiar y los costos en el sistema de salud; el impacto en la productividad, puesto que el 50% son muertes prematuras en personas entre 30-69 años; el aumento permanente de los casos, se estima que en América Latina aumentarán 91% al año 2035 y las muertes 106%. Por la complejidad del origen que se relaciona con los riesgos ambientales, estilo de vida y la conducta de las personas: consumo de alcohol, tabaco y grasas más el sedentarismo; que hacen que una parte de los CA sean evitables, pero al no abordarlo desde los determinantes, la articulación de los diferentes sectores para un control efectivo es casi imposible (Cuenta Alto Costo, 2018).
Con lo anterior, ¿Existe una política pública en torno al cáncer? Para responderla adecuadamente es necesario recordar la complejidad de lo construido hasta ahora.
Se han expedido múltiples normativas, creado instituciones, definido fuentes y participantes que ponen en duda la existencia de una política pública. Un ejemplo de lo anterior se relaciona con las leyes aprobadas para la atención integral, disminución de la mortalidad infantil, creación del registro nacional del CA infantil y servicios paliativos. Decreto para el cambio de la estructura del Instituto Nacional de Cancerología -INC- para fortalecer la asesoría y asistencia al Ministerio de Salud y Protección Social. Resoluciones para crear el Sistema Nacional de información del cáncer y crear el Observatorio Nacional de Cáncer -ONC- para registros, estudios poblacionales e investigación; además del Sistema Integrado en Red. Adicional, se definió el Plan Decenal para el Control del Cáncer en Colombia 2012-2021, para avanzar en la protección específica y detección temprana; el consejo nacional-departamental para asesoraría en CA infantil, rutas integrales de atención, unidades de atención de CA infantil, plan decenal de salud pública, política de atención integral en salud, criterios de habilitación de las redes, estándares y criterios para habilitar las unidades funcionales de atención integral del CA-adulto. El Instituto Nacional de Salud con la vigilancia epidemiológica, las Entidades Territoriales con la vigilancia y calidad de la red y las EPS-IPS con información, atención y pago. Como si lo anterior no fuera complejo, existen varias fuentes de información sobre afiliados, registro sobre prestación de servicios, sistema de vigilancia, estadísticas vitales y encuestas, que sumadas representan decenas de fuentes de información.
Es decir, un ecosistema de normas, instituciones y fuentes que se refieren a diferentes aspectos, como si existiera una incapacidad para construir evidencia sólida que permitiera elaborar una política pública que haga realidad los propósitos en cuanto aumentar la capacidad y disminuir las inequidades. El volumen parece favorecer la complejidad como sinónimo de efectividad, cuando tal vez, se requiere menos para obtener mejores resultados.
Lo más cercano a una política es el Plan Decenal para el Control del Cáncer, sin embargo, no hay una evaluación de los resultados de este plan que incluya ámbitos (políticas, espacios comunitarios, servicios de salud), objetivos (control del riesgo, detección temprana, tratamiento-rehabilitación, cuidados paliativos) y herramientas (comunicación, educación, movilización social) (Ministrerio de Salud y Protección Social, 2012).
Es necesario reformular el problema y elaborar una política pública integral, más allá de datos sobre morbimortalidad, para definir las mejores soluciones; que permita simplificar normas, fuentes e institucionalidad; generar información oportuna y de mejor calidad, desarrollar redes y centros integrales de atención con un talento humano competente, trabajar con la red de diagnóstico para el reporte inmediato de los resultados, avanzar en la creación del Sistema Sociosanitario que incluya cuidadores, nutrición, pañales y cuidados paliativos; desarrollo de nuevas tecnologías informáticas para gestionar mejor el riesgo en salud, interoperabilidad de la historia clínica, desarrollar mecanismos de pago por resultado y regulación de la tecnología con un enfoque de valor. Prioritario, fortalecer la prevención, centrando la acción de los diferentes sectores para disminuir el consumo de alcohol, eliminar el tabaquismo, mejorar la nutrición y fortalecer la actividad física; las muertes prematuras se relacionan en parte con comportamientos modificables; movilizar a la población en esta dirección generaría inmensos beneficios.
Se dispone de suficientes datos que indican la necesidad de dar un giro al actual modelo para asegurar que la atención del CA se efectúe con pertinencia, calidad y eficiencia. Esta transformación se debe generar a partir de una política pública que incentive la prevención y el desarrollo institucional para asegurar una atención que genere valor a los pacientes.
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