«En los bosques colombianos tenemos especies nativas que son vendidas a altos precios en los mercados nacionales e internacionales por sus propiedades nutricionales, aprovechar estas especies de forma sostenible y rentable necesita economías de escala.»
En Colombia tenemos 59 millones de hectáreas de bosque y venimos perdiendo alrededor de 200.000 cada año. A este ritmo a finales de este siglo posiblemente estemos sin bosques. Esto no es sólo un desastre ecológico sino además es el desaprovechamiento de una oportunidad empresarial gigantesca. Utilizar sosteniblemente los bosques en vez de que los sigan quemando diferentes actores dentro y fuera de la ley es algo que las grandes empresas colombianas podrían tener en su radar de reactivación económica post covid, o más conocida como recuperación limpia, resiliente y verde.
Es una oportunidad empresarial de billones de USD a nivel global que no nos toca ir muy lejos para entender de lo que se trata. Brasil cuenta con empresas como Natura, Perú con empresas como AJE, que están generando millones de dólares de valor agregado mientras que protegen los bosques en pie y le dan ingreso adicional a las comunidades que los habitan.
En los bosques colombianos tenemos especies nativas que son vendidas a altos precios en los mercados nacionales e internacionales por sus propiedades nutricionales. Productos como: acai, palmito, cacay, jagua, camu camu, sacha inchi, copoazú, mil pesos, entre muchos otros son considerados SuperFoods en los mercados internacionales. Es un mercado valorado en 137 billones de USD por año. Este nicho de productos crece al 5.9% anual y se espera que siga su tendencia al alza.
Aprovechar estas especies de forma sostenible y rentable necesita economías de escala que no pueden seguir dependiendo exclusivamente de emprendimientos locales que no están conectados de la forma correcta con la demanda de las grandes ciudades nacionales e internacionales. Es acá donde el empresariado colombiano tiene una oportunidad: cómo vincular estas especies y sus productores locales con sus cadenas de suministro para desarrollar y comercializar productos altamente demandados dentro de la categoría de SuperFoods. Perú estratégicamente se está posicionando como proveedor suramericano de SuperFoods a nivel global, y Colombia puede aprender de nuestro vecino.
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Se sabe que hay un contexto histórico de violencia que no permitía que las empresas colombianas legales vieran a los bosques en pie como parte de su cadena de suministro, pero ojalá con el acuerdo de paz, esto pueda corregirse en el corto plazo si se generan las estrategias público privadas que lo permitan con una presencia institucional que pueda garantizar más condiciones habilitantes.
Ejemplos empresariales exitosos existen, Natura es un ejemplo de aprovechamiento sostenible de la biodiversidad amazónica en el sector cosmético desde hace más de una década y es prometedor el reciente anuncio de AJE de sacar para el mercado nacional e internacional jugos naturales del amazonas peruano.
Si las iniciativas y otras empresas locales se unieran con las grandes empresas, el país tendría una oportunidad fenomenal de crecer a doble dígito en una industria que no sólo combate la deforestación, sino que provee alternativas económicas legales a los habitantes del bosque, desde comunidades indígenas y afro, hasta colonos y campesinos que saben cómo aprovechar el bosque de forma sostenible.
Entre las empresas pequeñas y medianas que decidimos apoyar se encuentra Corpocampo, Planeta, Naidiseros y Ecoflora. Las tres primeras aprovechan los bosques en pie cercanos a Putumayo, Medio Atrato y Antioquia respectivamente con acai y/o palmito que provienen de la misma especie (la palma Euterpe oleracea). Ecoflora aprovecha la jagua (Genipa americana) en Antioquia para crear un colorante natural azul, altamente demandado en el sector alimenticio. Corpocampo y Ecoflora ya exportan. La demanda de estos productos, en especial cuando se les agrega valor transformándolos en insumos o producto terminado que sirven para diferentes industrias es creciente y el valor final que están dispuesto a pagar los clientes a nivel global puede dejar márgenes interesantes siempre y cuando se tengan las economías de escala adecuadas.
Sacar estos productos del bosque por la logística e infraestructura precaria en Colombia no es económico, ni se diga transformarlos en sitio. Sin embargo, si las grandes empresas de este país se montan en el bus de la industria de los SuperFoods ya sea en bebidas, productos cosméticos y alimenticios, y con el adecuado lobby positivo y legal, quizás logren que el Gobierno Nacional y local haga las inversiones necesarias para ayudar con ciertas condiciones habilitantes que se necesitan para que estas industrias florezcan, puede ser un gana-gana para todos los colombianos.
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Con los adecuados equipos de marketing y/o de desarrollo de producto estamos seguros de que las grandes empresas de Colombia de los sectores antes mencionados podrán ver en los bosques en pie una oportunidad de crecimiento a doble dígito. Estas empresas tienen que trabajar de la mano con los equipos de sostenibilidad para asegurarse que sí exista un aprovechamiento sostenible en todo sentido. Esto debe hacerse para asegurar que la cura no sea peor que la enfermedad. En otras palabras, para que no exista posteriormente un aprovechamiento que acabe con las especies que se están aprovechando, o peor aún, que los beneficios no lleguen de forma justa a las comunidades recolectoras de estas especies que en la mayoría de los casos son los dueños de esos bosques.
El gobierno tiene que crear ciertas condiciones habilitantes para que esta oportunidad sea aprovechada. Y en algunos casos ya se están viendo algunos resultados. Por ejemplo: El Ministerio de Ambiente está ad- portas de sacar un decreto que facilite el aprovechamiento sostenible de los productos no maderables del bosque, apoyado por Humboldt, ANDI y P4F.
Todavía hay mucho por hacer, pero si esto se une con un interés real (inversiones) por parte del sector privado, esta década puede ser la década del crecimiento económico en Colombia por el aprovechamiento sostenible de sus 59 millones de hectáreas de bosque que representan casi el 50% del territorio nacional. El empresariado colombiano en los sectores mencionados tiene que arriesgarse a tomar decisiones como:
- Colocar en su presupuesto 2021 el desarrollo de por lo menos un producto con ingredientes del bosque.
- Asociarse con empresas, ONGs o iniciativas que conozcan de estos temas para que les colaboren en el proceso.
- Solicitarles a sus equipos de mercadeo en Q4 2020 que analicen tendencias globales de SuperFoods y Productos forestales no maderables de forma más general para que les informen a sus juntas directivas donde está la oportunidad para cada empresa.
- Desarrollar capacidades para establecimiento de alianzas justas junto a las comunidades rurales que tienen el conocimiento y la gran parte de los recursos forestales de Colombia.
Para hablarle al empresariado de forma más sencilla: ¿Ha pensado como sacar un helado con sabor a un fruto del bosque? ¿Quiere desarrollar una nueva línea cosmética con un aceite cuyas propiedades pueden ser altamente apetecidas en Europa o EEUU? ¿Quiere desarrollar una nueva línea de productos que no sólo esté considerado como SuperFoods o como Super Ingredientes, sino además que ayude a combatir la deforestación que muchos de sus clientes tienen en el radar y que beneficia a comunidades locales?
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