«Uno de los más grandes retos de la humanidad tiene que ver con la depresión, cuyo antídoto es la felicidad.»
A lo largo de la evolución de la humanidad, hemos vivido y superado grandes retos como especie que han causado la muerte de muchas personas, situaciones como enfermedades, plagas, pandemias, guerras, desastres naturales, hambruna, eras de hielo y sequías, por mencionar algunas. Por siglos, el humano ha luchado por la supervivencia de nuestra especie, es parte de nuestro instinto y afortunadamente hoy en día, vivimos en la época más pacífica de todos los tiempos en donde la expectativa de vida sigue en pleno crecimiento. Sin embargo, nos estamos enfrentando a un reto muy poderoso…nosotros mismos.
En 2012, por primera vez en la evolución, la tasa de suicidios superaba con 850,000 casos a la suma de homicidios combinados por guerras, crimen y violencia doméstica, esto quiere decir que muere una persona cada 40 segundos por decisión propia. Es decir, el principal riesgo que corro, más allá de que me caiga una bomba, ser asaltado o como producto de una riña, es perder la vida por mi propia mano; México no es la excepción, la tasa de suicidios por habitante ha crecido en los últimos 30 años, en promedio por día, existen 3,000 personas que ponen fin a su vida y al menos 20 lo intentan por cada una que lo consigue.¡¿Cómo es esto posible?!, hemos sobrevivido a extremas crisis, matanzas masivas y ahora, ¿nuestra propia mente termina con nosotros? El 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, me atrevo a decir que la depresión es, sin duda, uno de los más grandes retos que tenemos como especie en la actualidad, entonces, debemos actuar y hacer algo al respecto.
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¿Qué podemos hacer?
Analizando nuestros hábitos nos podemos dar cuenta que pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando. Si al momento de morir hiciéramos una gráfica de pie de distribución de tiempo, podríamos darnos cuenta que una tercera parte de nuestra vida la pasamos durmiendo. Del tiempo que estamos despiertos, lo pasamos en la escuela, comiendo, de vacaciones, trasladándonos, en redes sociales, (en la última década, las redes sociales han penetrado nuestro tejido social influenciando de manera importante y negativa en algunos casos); pero en promedio la mayor parte la habremos pasado en nuestro trabajo.
Entonces, sabemos que uno de los más grandes retos de la humanidad tiene que ver con la depresión, cuyo antídoto es la felicidad y por otro lado que pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando. ¡Qué mejor oportunidad que influir sobre nuestra felicidad que hacerlo en donde pasamos la mayor parte de nuestra vida!
Es tarea de cada uno de nosotros hacer de nuestro espacio, un lugar que nos inspire a ser productivos y a ser felices. Nos tiene que gustar, “me tiene que encantar mi lugar de trabajo”. Al punto que me atrevería a decir que si no te gusta tu trabajo, no te gusta tu vida. Algunas personas trabajan para juntar dinero e irse de vacaciones una o dos semanas, para comprarse algún nuevo aparato electrónico o quienes esperan el fin de semana para disfrutar, pero esta felicidad momentánea no es suficiente, ¡debemos ser felices todos los días!
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