Hoy más que nunca, las empresas saben que la fidelización y el compromiso de los equipos no solo dependen de las condiciones laborales, sino también del salario emocional que brindan a sus colaboradores.
Es por ello, que el salario emocional se convierte en la clave para que las organizaciones puedan atraer el mejor talento y fidelizar a sus empleados, disminuyendo los índices de deserción laboral.
Pero ¿dónde se origina? El salario emocional surge de las motivaciones y expectativas personales no escritas que existen entre un colaborador y la oferta de valor que la organización le ofrece. A diferencia de los contratos formales, documentos legales donde se detallan las obligaciones laborales, el contrato psicológico es implícito y subjetivo y es el que suscribimos al ingresar a una organización. Este contrato se forma a partir de la interacción, comunicación y experiencias entre el colaborador y la empresa.
Las expectativas suelen ser sobre: La estabilidad laboral, el reconocimiento o crecimiento profesional, ambiente de trabajo positivo, oportunidades de capacitación y desarrollo, equilibrio entre la vida personal y laboral, entre otros. Si el colaborador percibe que las expectativas no se cumplen, puede generar desmotivación, desconfianza o el nivel de compromiso disminuye y se empieza a considerar la búsqueda de otras alternativas laborales.
El salario emocional genera muchos beneficios tanto a los colaboradores como a las empresas, pero el más importante es que fortalece la conexión y el vínculo entre ambos. Esto se refleja en el nivel de compromiso, y por ende en la productividad. De allí que, un estudio de Gallup mostrara que los empleados altamente comprometidos son un 21% más productivos y generan hasta un 22% más de rentabilidad para las empresas. Es decir, cuidar el bienestar emocional de los empleados no solo es una cuestión ética, sino también estratégica.
Para construir una adecuada oferta de salario emocional, lo primero a considerar es la implementación de estrategias de conocimiento del colaborador (encuestas, grupos focales, balances sociales, etc.) como instrumentos para capturar la información acerca de los intereses, expectativas y necesidades de las personas. También será de mucha ayuda contar con herramientas tecnológicas que ayuden a identificar los intereses de los colaboradores para ofrecerles una experiencia personalizada de bienestar. Esto permitirá definir criterios de segmentación que faciliten el diseño de una oferta de valor específica y dirigida a cada grupo poblacional. De manera permanente, en Compensar revisamos y actualizamos la oferta de beneficios para nuestros colaboradores y, actualmente, estamos utilizando estas herramientas para aproximarnos cada vez más a sus expectativas y necesidades.
También puede resultar muy valioso, utilizar los diferentes tipos de tecnología, desde software para el reconocimiento de emociones faciales y así identificar el estado emocional de un colaborador, hasta el uso de inteligencia artificial para mejorar la experiencia en diferentes momentos clave del ciclo de vida del empleado.
Sumado a lo anterior, también es necesario desarrollar un modelo de bienestar que impacte en la calidad de vida de los colaboradores y que permita de manera estructurada integrar un portafolio de beneficios robusto, además de contar con aliados estratégicos que faciliten la entrega de actividades de bienestar y beneficios para los colaboradores.
Un ejemplo de cómo lo hemos hecho en Compensar es que contamos con el enfoque de gestión EFR el cual contribuye de forma significativa a materializar procesos de mejora continua para impactar la calidad de vida de los colaboradores y sus familias. Con esto buscamos retarnos y generar experiencias realmente significativas para los diferentes roles, experiencias que nos vinculen con nuestra gente ya sea desde la actividad física, la flexibilidad laboral, el descanso, la salud, el bienestar financiero o el tiempo para compartir en familia, afianzándonos así, como una plataforma de bienestar integral que entiende la diferencia, y que acompaña a su gente en el cumplimiento de propósitos, metas, sueños y expectativas.










