El rey Sheram, agradecido con el matemático Sissa por haberle enseñado el juego del ajedrez, ofreció entregarle todo aquello que deseara. Como recompensa, el matemático pidió que le entregaran un grano de arroz por la primera casilla del tablero de ajedrez, dos por la segunda, cuatro por la tercera y, que la cantidad, se duplicara hasta completar el tablero.
El Rey casi se sintió insultado debido a la “mísera” recompensa, que interpretaba como un menosprecio a su inmensa fortuna. Sin embargo, accedió a pagar. Al día siguiente, se enteró de que sus súbditos no terminaban de calcular la última casilla. Tras enterarse del resultado, el rey comprendió que debía entregarse al matemático 18.446.744.073.709.551.615 granos de arroz, equivalentes a 461 millones de toneladas métricas. A precios de hoy, sería algo más de 300 trillones de dólares. Más que la riqueza combinada del planeta entero.
Lo que arruinó al rey Sheram, Albert Einstein lo denominaría como la octava maravilla del mundo, (la composición exponencial) que es el componente principal, entre otras cosas, de las eras glaciares acumuladas por la tierra, las consecuencias desastrosas del cambio climático, en el largo plazo, su cuenta de retiro pensional y la fortuna de Warren Buffett.
En efecto, el magnate norteamericano posee una fortuna cercana a los 86.000 millones de dólares, de los cuales 84.500 se acumularon luego de que cumpliera 50 años. Buffet empezó a invertir, a la edad de 10 años, un capital inicial de USD$ 228. De haber seguido el camino más común entre los mortales, de retrasar 20 años el inicio de su actividad inversionista hasta, digamos, cumplir alrededor de treinta años, comenzando con 25.000 dólares y aun manteniendo los extraordinarios retornos que obtuvo durante su carrera, su fortuna hoy sería de apenas 12 millones de dólares. Un 99.9% inferior al valor que alcanza en la actualidad.
Muchas fórmulas se plantean para mejorar la calidad de vida de los retirados en Colombia. Sin embargo, y en el mejor de los escenarios, las proyecciones estiman mejoras apenas marginales. Algunos planteamientos aspiran a optar por masivos subsidios estatales, cambios en los esquemas de rentabilidad mínima para los administradores de pensión o sistemas mixtos que permitan mejorar la cobertura. Nada de lo anterior asegura que las tasas de reemplazo de ingreso para la época del retiro superen el 50% o 60% que vemos en la mayor parte de los casos.
Para muchos profesionales jóvenes, independientes e, incluso, empresarios el tema de la planeación pensional y la acumulación de un patrimonio destinado al retiro se posterga durante varias décadas. Para un recién egresado, de 22 años, su pensión no es la primera de sus preocupaciones al comenzar su primer trabajo. Así mismo, para un trabajador independiente, la búsqueda de clientes y recursos para su subsistencia está, varios niveles, por encima de las preguntas pensionales.
Al igual que el rey Sheram, se subestima el efecto que tiene sumar aportes durante una mayor cantidad de tiempo, aún a tasas de interés modestas. Las cifras de los fondos de pensiones en Colombia muestran que, del saldo final de un afiliado, al cabo de una vida laboral de 25 años, más del 80% es producto del interés compuesto de la inversión y, apenas, el 20% proviene del valor original de los aportes.
El uso de los Fondos Voluntarios de Pensiones, como herramienta de aporte complementario al esquema obligatorio, es una herramienta a disposición de cualquier persona que permite mejorar las posibilidades de una vejez digna. En particular, resulta relevante para aquellas personas que no hacen cotizaciones periódicas a los fondos obligatorios como el caso de algunos trabajadores informales. Un Fondo de Pensiones, que, cuenta con el respaldo de una aseguradora de Colombia que cuenta con solidez y respaldo permite un valor agregado al pensionado y brinda seguridad, especialmente en momentos tan volátiles como los vividos en el tiempo reciente.
Empresarios, empleadores y padres de familia deberían ser conscientes de lo importante que es inculcar una cultura del ahorro de largo plazo en sus empleados, estudiantes e hijos. Más aún cuando ignorar el potencial de crecimiento del ahorro, a largo plazo, conduce a contemplar, en algunos casos, alternativas peligrosas, cuando no ilegales. La abundancia de esquemas piramidales fraudulentos, y otro tipo de estafas, son respuesta al desafío que, como sociedad, tenemos de brindar más herramientas de educación financiera para que todos sepamos que no hay recetas rápidas o milagrosas y que, el futuro, se construye aquí y ahora.










