Al leer este artículo, lo estoy invitando a propiciar un mejor vivir y un liderazgo exitoso si desarrolla la apertura necesaria para cambiar y fortalecer su Coeficiente Emocional: habilidad esencial para manejar con éxito una compañía, mantener altos niveles de motivación, propiciar relaciones asertivas, comunicarse de modo efectivo y liderar con felicidad un equipo de trabajo o una familia.
Conferencia: Inteligencia Emocional para Liderar Equipos con Éxito
Los climas laborales densos, el bajo rendimiento, la pobre productividad y la desmotivación generalizada, muchas veces tienen sus raíces en la falta de control emocional por parte de los líderes de la organización. Algunos “lugares comunes” de esos líderes pobres en inteligencia emocional: el constante mal humor, la excesiva terquedad, son psico rígidos, reactivos y explosivos sin razón aparente, personas a las que ¡difícilmente se les puede hacer entrar en razón!
Daniel Goleman, principal impulsor del concepto, define la Inteligencia Emocional como: “La capacidad de percatarse de los sentimientos propios y de los demás y gestionarlos de forma beneficiosa”. A continuación, le voy a compartir tres estrategias imaginativas y efectivas para liderar con un coeficiente emocional positivo:
- Sea un “Alegre-Hacedor”, es decir, conviértase en un líder optimista y proactivo sustentando una correcta actitud ante las circunstancias -evite enojarse o alterarse tan fácilmente- irradie felicidad, mantenga buen ánimo, piense positivamente y opte por tener expectativas ganadoras, eso influirá en los resultados que obtendrá.
- Desarrolle un manejo inteligente de sus emociones: comience por eliminar de su vida la “actitud quejica” (aquel que se queja de todo, todo el tiempo). En lugar de estar anclado repitiendo una y otra vez lo ocurrido, puede aprovechar mejor su tiempo si se concentra en la solución o en hallar otro manejo de la situación.
- Realice un proceso de mejoramiento continuo asertivo, demostrando autocontrol en aquellos aspectos esenciales de su personalidad. Evalúese constantemente: ¿De qué sirve mi enojo?; ¿Qué ganancias tengo al estar alterado?; ¿Cuáles son mis pérdidas?; ¿Qué debo descartar de mi vida que me pone de mal genio?; ¿Cómo aumento o fortalezco mi coeficiente emocional?
Bien señalaba Benjamín Franklin: “la ira nunca carece de motivo, pero pocas veces se trata de un buen motivo”. Un alto coeficiente emocional, nos permite tomar conciencia de nuestras reacciones y comprender los sentimientos de los demás para evitar dañarlos. Los líderes, entre muchas otras virtudes esenciales, desarrollan esa habilidad empática que les permite ponerse en “la piel del otro” para sentir lo que el otro siente, y obrar en consecuencia.
Eventos: XI Congreso Latam de Talento Humano 2019
Le propongo un reto: tanto usted como yo, hagamos un esfuerzo sincero por incrementar nuestra riqueza emocional fortaleciendo el autodominio y controlando aquellas emociones reactivas y primarias que nos dañan y dañan a los que amamos, de este modo, ambos, podremos vivir una mejor existencia.
He tomado de “Wonder”, (el hermoso libro de Raquel Jaramillo), una frase que quiero plasmar como mensaje final para que haga de ella un principio de vida: “cuando tengas que elegir entre ganar una discusión o ser amable, elige ser amable”. Lo invito a ser más amable en sus gestos y palabras, en su tono de voz, en el trato a sus pares y colaboradores. Procure que toda persona con la que usted trate, se vaya más feliz y con mejor actitud de la que vino.












Las acciones positivas prosperan con frecuencia y suelen plasmarse en la memoria de las personas.
Ser positivos siempre nos da un impulso de confianza y alegría. Y no es fácil, pero sí posible.