LA FORMACIÓN DOCTORAL: UNA EXIGENCIA CRECIENTE

LA FORMACIÓN DOCTORAL: UNA EXIGENCIA CRECIENTE
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Exigencias Académicas:

En la sociedad del conocimiento y la información las exigencias académicas para lograr un buen desempeño laboral son crecientes. Para acceder a un cargo de nivel directivo medio y alto en las empresas no es suficiente la formación de generalista en un área y una experiencia específica, se requiere hoy formación postgraduada la cual ha ido incrementando en exigencia. Sin una especialidad o maestría en un área pertinente a la del desempeño laboral, es difícil ser seleccionado en un concurso para cargos de responsabilidad. Igual sucede en las universidades contemporáneas. Para ser nombrado como docente se requiere hoy la formación postgraduada, exigencia ésta que cada día es más alta. Antes era suficiente una especialidad, hoy es necesario tener una maestría y cada vez más empieza a exigirse la formación Doctoral en especial cuando la docencia se da en postgrado o cuando se requiere una actividad investigativa concomitante con la docencia.

Por: José M. Maya M. MD MSP MDU
Rector Universidad CES-Medellín

Oteando lo que pasa en el mundo, en no más de una década, la exigencia de formación doctoral será una realidad creciente para la docencia, aún de pregrado y para la investigación.

En el mundo empresarial esta exigencia de posgrado como lo hemos planteado, se mueve poco a poco, de especialización a maestría en un enfoque de profundización en el conocimiento y actualización permanente.  Con la ruptura de las fronteras a partir de los tratados de libre comercio, que han hecho que el mundo de hoy sea una aldea global como lo predijo Mac Luhan, se vuelve imperativo incrementar permanentemente la competitividad de la empresas para lograr su supervivencia, crecimiento y consolidación.  Una forma actual de incrementar esta competitividad es con la innovación. Al hablar de innovación estamos hablando de nuevas formas de hacer las cosas, de búsqueda de nuevos productos o servicios que generen valor agregado e incluso de exploración de productos o servicios que sustituyan a los que forman parte del Cor empresarial, antes de que otra empresa los ponga en el mercado poniendo en riesgo el futuro de la organización, como sucedió con empresas tan prestigiosas con Kodak.

La innovación y las empresas:

Para que la innovación se incorpore al ADN de las empresas y sea parte de su diario discurrir, se requiere de personas con formación de alto nivel en investigación que lideren los centros de innovación empresarial y/o de alianzas estratégicas con universidades de prestigio y fuertes en investigación, para realizar proyectos conjuntos que permitan oportunamente ofrecer nuevas respuestas a problemas nuevos o nuevos abordajes a los problemas a los que la empresa viene dando respuesta tradicionalmente.  Las dos estrategias no son excluyentes, es decir, la empresa puede tener su centro de innovación y realizar alianzas con las universidades para investigación e innovación lo que genera sinergias. Cuando la empresa entra en la dinámica de la innovación requiere de este nuevo recurso con formación del alto nivel, es decir, requiere de personas con formación Doctoral.

El Doctorado es hoy el punto más alto en la formación académica al menos de tipo formal.  Hoy se habla de formación postdoctoral pero este nivel de educación superior postgraduada no se ha formalizado todavía, pareciendo en principio estar más cerca de la educación continuada que de un nivel educativo como tal.  Los Doctores son profesionales que han realizado con alta dedicación y generalmente exclusividad, la profundización en un tema específico con el fin de generar conocimiento nuevo, de punta, que jalone las fronteras del conocimiento y por ende, son quienes más cerca están de la verdadera innovación.  Generalmente su destino laboral eran las universidades y dentro de ellas los centros de investigación y la docencia en postgrados. Pero en la última década empiezan a tener cabida en las empresas ya sea en sus centros de investigación e innovación o en áreas de relacionamiento con las universidades para producir en una alianza Universidad – Empresa, ser líderes en la generación de nuevos productos socialmente útiles para la sociedad que permita a las empresas abrir nuevos mercados o llegar a nuevos nichos de población o clientes con necesidades específicas.

Formación Doctoral:

La formación Doctoral requiere de tiempo (3 a 5 años) y generalmente de apoyo, ya sea de becas estatales o de la empresa para lograr que el candidato a Doctor pueda dedicar todo su tiempo a apropiarse del conocimiento vigente y a generar hipótesis y proyectos de investigación que permitan su validación con miras a avanzar en nuevas respuestas a las problemáticas actuales y futuras de una sociedad o un sector social.  La empresa contemporánea, al igual que hace la universidad, desde hace una a dos décadas, tiene que ir definiendo qué tipo de recurso doctoral requiere para sus procesos de innovación para tomar la decisión estratégicas de formarlos o de buscarlos en el todavía reducido mercado laboral de este talento humano o en cual universidad o centro de investigación se encuentran para buscar firmar alianzas estratégicas y ponerlos  al servicio de los interés empresariales que en principio se asumen son intereses sociales.  La empresa responde a demandas sociales como respuesta a necesidades sentidas o creadas por una sociedad.

Lo anterior implica que las empresas deben destinar recursos a la formación o al pago de Doctores que puedan ir formando grupos de investigación centrados en sus necesidades. En esta labor pueden apoyar a las universidades para que éstas los formen o los busquen a nivel nacional o internacional.  El acercamiento a la empresa de los Doctores formados o en formación les permite a éstos abrir su mente y acercarse a las solicitudes y problemas planteados por estas organizaciones sociales como un reto intelectual que lleva a que centren su quehacer en las preguntas y necesidades empresariales encontrando que su investigación no es un fin en sí mismo, sino un medio para aportar al desarrollo social y económico de una sociedad.   La labor de los Doctores no se agota en las necesidades empresariales sino que su horizonte es la sociedad en su conjunto y en ésta otras organizaciones les plantearán inquietudes y preguntas que comprometerán su quehacer, pero su acercamiento a la empresa les abre nuevos horizontes y da un nuevo sentido a su quehacer.  En la sociedad del siglo XXI los Doctores tienen cada vez más cabida en las empresas y serán puntales de su desarrollo.

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