Aunque se afirma que los genios no surgen de la escuela y la historia de vida de algunos de ellos como Pascal y Faraday puedan ratificarlo, es claro que la educación superior es un medio para ampliar las capacidades humanas y para un mayor desarrollo científico y tecnológico de los países. La formación avanzada en maestrías y doctorados permite contar con personas altamente calificadas para insertarse en la academia y en los sectores productivos y sociales.
Las naciones desarrolladas cuentan con una masa significativa de doctores que contribuye al avance de sus sociedades, de los aparatos productivos y de las disciplinas científicas. Algunos países en desarrollo, como Colombia, han realizado importantes esfuerzos en los últimos años por crear un mayor número de programas de doctorado. Sin embargo, la brecha en el número de doctores todavía es robusta.
Datos Importantes:
Según datos de la UNESCO, mientras Colombia graduó 258 doctores en 2012, Brasil tituló a 13.912 y México a 5.119. Chile y Cuba, con una tercera y cuarta parte de la población colombiana, respectivamente, graduaron 538 y 679 doctores ese mismo año.
Las cifras tampoco son alentadoras cuando se trata de establecer el número de doctores de acuerdo con el número de habitantes de cada país: En Colombia graduamos un doctor por cada 187.000 habitantes, mientras en México uno por cada 23.900, en Brasil uno por cada 14.400 y la brecha se expande aún más cuando se compara con Estados Unidos y Corea del Sur (4.180 y 4.100), Alemania (3.000) y Reino Unido (2.475), entre otros muchos países.
Buenas noticias:
Ahora las cifras positivas: Colombia cuenta con 211 programas de doctorado y 1.270 de maestría. El número de estudiantes de maestría y doctorado ha crecido cuatro veces en los últimos ocho años. Es importante mencionar que, en el sistema colombiano, las instituciones pueden ofrecer maestrías de profundización o de investigación. Las primeras enfocadas a la ampliación de los conocimientos y competencias profesionales en áreas genéricas y específicas del saber. Las segundas, apuntan a la formación en competencias investigativas para el desarrollo de las disciplinas científicas.
Con esta dinámica de crecimiento en la oferta y en el número de estudiantes de maestrías de investigación y en doctorados, se esperaría que no solamente se mejoren las estadísticas en el número de científicos formados en Colombia, sino además que se fortalezcan los grupos de investigación de las instituciones de educación superior y centros de investigación del país. Adicionalmente, se abren posibilidades de contar con una mayor producción científica.
Lo anterior abre retos muy importantes: lograr una mayor articulación de doctores y magísteres con los sectores empresariales y productivos, fortalecer las alianzas estrategias en I&D entre la universidad y la empresa, optimizar y vigorizar los recursos destinados a generación de infraestructura científica para la innovación y la transferencia tecnológica, a través de estas alianzas. Las oportunidades son amplias y tienen que ver, por ejemplo, con la posibilidad de constituir firmas de alta tecnología entre universidades e industria, crear espacios de investigación colaborativa, generar patentes conjuntas, desarrollar centros de excelencia y parques tecnológicos, e incluso trabajar conjuntamente para crear sistemas regionales de innovación. Tal vez el desafío más importante en Colombia es lograr confianza y sinergia entre la universidad y la empresa para actividades de investigación y el desarrollo, estables y duraderas, en sectores estratégicos que permitan generar innovaciones distintivas. Ello aunado al reto de vincular a los científicos colombianos con comunidades científicas del mundo en investigación aplicada de interés global que, al mismo tiempo, admita soluciones locales a problemáticas de pertinencia productiva y social.










