El 2017 aconteció con varios hechos que hoy, vale la pena mencionar, porque arrasaron con la expectativa de los empresarios de poder generar más empleos y un crecimiento que se quedó estancado por la reforma tributaria, sumado al aumento del IVA que perjudico a toda la economía colombiana.
Cerramos el año y la implementación del proceso de paz con las Farc no avanzó para el colombiano de a pie, para el campesino, para la familia que puso los muertos en una guerra de otros ; avanzó para una curul de exguerrilleros, redimidos en una justicia transicional que hoy los reconoce para congresistas, la corrupción política alcanzó sus mayores niveles y la confianza de los consumidores de todos los mercados bajo considerablemente.
En 2018 se espera un año distinto tal vez con el mismo bajo nivel del PIB, pero con la ilusión que la caída de la economía haya tocado fondo. Esta es una luz de esperanza y de Fe en un Dios que no nos dejará desfallecer y no nos permitirá llegar a un límite que no podamos soportar.
Este nuevo año hay que apostarle a un cambio, a hacer las cosas de otra manera, enfocándonos en los avances tecnológicos que nos llevan a una era digital sin caer en la desinformación que deja el manejo de las redes sociales que aún siguen siendo débiles en el mercado empresarial.
El desempleo sigue estando en primer nivel en el marco de las preocupaciones que atañen a todos los empresarios, porque mientras la economía baja y la tecnología avanza en muy poco tiempo las personas van a ser cambiadas por maquinas que posiblemente evitarán los altos costos de nómina y prestaciones sociales que afectan considerablemente los gastos de los empresarios.
No podemos pasar por alto que viene un año electoral que trae incertidumbre en el mercado empresarial y consecuencias no muy alentadoras para el consumo, a diferencia del efecto mundial que es de gran beneficio para la industria de snacks y bebidas. .
La innovación, la creatividad, el empuje y el optimismo serán claves para darle al 2018 un aire de posibilidades, y esperanza de crecimiento. Empecemos este nuevo año de la mano de Dios que es el único que puede cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Vicky Rodríguez
Directora










