La inteligencia artificial, o IA, es tecnología que permite que las computadoras simulen la inteligencia humana y por sí sola o combinada con otras tecnologías (por ejemplo, sensores, geolocalización, robótica), la IA puede realizar tareas que de otro modo requerirían inteligencia o intervención humana. Los asistentes digitales, la guía por GPS, los vehículos autónomos y las herramientas de inteligencia artificial generativa (como Chat GPT de Open AI) son solo algunos ejemplos de ella.
Estos avances tecnológicos han generado temores en los hombres, llegando a pensar que el empleo disminuirá y seremos cambiados por robots, que harán tareas repetitivas como las que hacemos todos diariamente. Pero hay algo que las maquinas y los robots nunca tendrán: pensamientos propios, sentimientos y retroalimentación autónoma.
La lectura diaria y la capacitación continua de temas como ingeniería, astronomía, medicina, derecho, periodismo, culinaria , tecnología, ingeniería y demás temas nos convierte en seres inteligentes que a través de experiencia en las diferentes áreas , podremos alimentar estas maquinas para que nos faciliten los trabajos y nosotros como humanos dedicarnos a temas más espirituales y mas importantes como las relaciones personales con los demás, la dedicación de tiempo a la familia, que el trabajo siempre nos ha quitado y la dedicación al Dios creador que nos hizo seres inteligentes y únicos como El.
Somos criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios, esto nos hace personas sabias, capaces, fuertes y con la tenacidad de hacer todo lo que nos propongamos. Se nos ha dado el poder de la palabra y todo lo que pronuncie nuestra boca, es producido en nuestro pensamiento y todo lo que pensemos puede ser posible. Antes de que las cosas se han hechas son pensadas y una vez pensadas son hechas.
Cuando creemos en el Dios que nos creó, depositamos nuestra confianza en El y lo que no es posible para nosotros es posible para Dios, la unión de Dios y nosotros hace que NADA SEA IMPOSIBLE.
Es importante conocer que Dios está en nosotros, no es una estatua, no es una piedra, no es una cruz, no esta en una iglesia, no habita en templos hechos por manos de hombres, vive en nosotros y su Espíritu esta en nosotros, el no buscarlo hace que ese Espíritu se apague e ignoremos el poder que habita en nosotros.
Todos somos criaturas hechas por Dios, pero solo nos volvemos hijos, cuando reconocemos que hay un padre en los cielos que dio a su hijo unigénito para redimirnos de nuestros pecados. Jesús, es Dios hecho hombre que vino a mostrarnos como debe ser nuestro comportamiento ante nuestro creador y si somos imitadores de Jesús, llegamos a agradar al padre celestial que nos creó y día a día podemos alcanzar la mente poderosa de Cristo.
Todos somos pensados por Dios antes de nacer, y cada uno de nosotros somos creados por un Dios amoroso que nos hizo únicos y nos dio dones diferentes a todos para que seamos complemento uno del otro, no competencia. Dios nos puso nombre antes de nacer y nuestro nombre tiene un significado de nuestro propósito en esta vida.
Se nos ha vendido una mentira de que llegamos a esta vida y nacemos, crecemos, reproducimos y morimos. La Verdad que nos vino a traer Jesús es que somos hijos de Dios, poderosos e invencibles y que nunca una maquina podrá tener la mente que tenemos nosotros, que somos creadores de cosas inimaginables como la tecnología a gran escala que nos reemplace en tareas humanas para nosotros dedicarnos a las celestiales.
¡Es hora de reconocer que Jesús vino, murió y resucito para hacernos libres y poderosos!










