Voy a basar este texto en una sabia historia de la Biblia, de Genesis capítulo 41, donde se nos habla de un hombre que interpreto el sueño de un rey, cuyo sueño se basaba en vacas gordas y vacas flacas. Las vacas gordas significaban abundancia y las vacas flacas escasez. José, nuestro personaje bíblico que interpreto este sueño, avisaba al rey que Dios en su infinita sabiduría, le advertía que tenía que guardar alimentos para una época de hambruna fuerte, que se venía en toda la región. El rey hizo caso a la advertencia y nombro a José como administrador de estos alimentos, para que se pudiese hacer el ahorro bajo la supervisión y la sabiduría divina. Fue así como hubo escasez, pero no falto alimento en la región, porque se tuvo provisión del mismo en la época de las vacas gordas.
¿Qué nos enseña Dios con esta historia? Primero nos recuerda que no siempre vamos a estar financieramente bien, que por una variación de factores, nuestras inversiones y ahorros financieros pueden bajar considerablemente o simplemente quedar en ceros y nuestra moneda también puede desvalorizarse de tal forma que un día, ya no valga nada como sucedió en el caso de Venezuela.
Igualmente pasa con la juventud, cuando estamos jóvenes podemos trabajar duro y hasta encargarnos de mas de un trabajo que nos permita solventar los gastos y hasta ahorrar, pero cuando llegamos a cierta edad, nuestras fuerzas no aguantan el ritmo de trabajo de juventud, y si aparece una enfermedad temprana ya no podríamos tener fuerzas laborales, o simplemente la demanda laboral ya no necesita personas mayores para trabajar, sin importar su experiencia o su experticia en el oficio. Pueden pasar muchos acontecimientos que no sabemos, pero que nos advertirían de una bancarrota económica que nos baje del Pent-house financiero al sótano.
Es ahí donde Dios nos enseña a hacer dos cosas sabias: la primera a ahorrar y la segunda a invertir. El ahorro bien logrado nos permite juntar cierta cantidad para invertir. Las inversiones pueden ser múltiples dependiendo de la cantidad de dinero que se haya ahorrado. La figura de ahorro e inversión representa a las Pensiones Voluntarias, porque entre mas se ahorre en el hoy, mas se puede disfrutar en el mañana.
¿Has pensado en llegar a los 50 años con una cifra en el banco considerable que te permita disfrutar la vida sin preocupaciones, sin deudas, sin tener que tener mas de un trabajo para vivir dignamente? Y aun mejor sin depender económicamente de los hijos y las nueras. Eso suena maravilloso y casi que imposible, con nuestro sistema de pago laboral actual, pero las personas disciplinadas pueden lograrlo a través de cambios de hábitos. Podemos empezar por NO comprar cosas innecesarias, como múltiple ropa o calzado de diferentes tonos. No hacer viajes con tarjetas de crédito para ir pagando por cuotas, No comprarse mas de un auto o mas de una bicicleta o moto por ser estos gastos mas que inversiones. No comer permanentemente en restaurantes lujosos, mercar lo necesario y no endeudarse por un antojo.
La tecnología nos lleva a que plataformas como Temu, nos incitan a gastar como millonarios y vivir como pobres. Es ahí donde necesitamos pedir “Sabiduría divina” una sabiduría financiera que solo no la da Dios a través de una inteligencia financiera que nos permita ahorrar Hoy para vivir tranquilamente en el Mañana.
Dios nos dice en su palabra, en Santiago 1:5 y 6 “El que este falto de Sabiduría pídala a Dios, la cual da generosamente a quien se la pida y pida con Fe y la recibirá.”
Y Dios que todo la sabe, si viene un futuro desbastador, dará a sus hijos sabiduría para ahorrar e invertir y así tener un mañana prometedor.
¡Deja tus decisiones financieras en manos de Dios y El guiará tus pasos con Sabiduría!










