Durante los últimos años, la conversación sobre inteligencia artificial se ha centrado en su capacidad para aumentar la productividad, automatizar procesos y optimizar operaciones. Sin embargo, una transformación menos visible está comenzando a cobrar fuerza dentro de las empresas: la IA no solo está cambiando la forma en que trabajan las organizaciones, sino también cómo realizan sus pagos.
Los datos más recientes analizados por Jeeves, plataforma tecnológica global que unifica cuentas, tarjetas corporativas y financiamiento en una sola solución, muestran que el gasto empresarial en inteligencia artificial creció 134 % entre enero y abril de 2026, lo que refleja una aceleración significativa en la adopción de estas tecnologías. Más allá del crecimiento general del mercado, las cifras evidencian un cambio estructural: las empresas están dejando atrás la fase de experimentación para integrar la IA en procesos productivos a gran escala.
La tendencia es especialmente visible en Anthropic. Entre enero y abril, el gasto empresarial destinado a esta plataforma creció 642 %, impulsado principalmente por el consumo de API utilizadas en aplicaciones y procesos reales de negocio. Más revelador aún es cómo se distribuye ese gasto: entre las organizaciones que utilizan simultáneamente Anthropic y OpenAI, la participación de Anthropic dentro del presupuesto destinado a IA pasó del 43 % al 87 % en apenas cuatro meses. En contraste, OpenAI pasó de captar el 57 % del gasto a solo el 13 %, reflejando una rápida redistribución de los recursos hacia herramientas que las compañías consideran más efectivas para sus operaciones.
De comprar software a consumir inteligencia artificial
Este cambio responde a una transformación profunda en la forma en que las empresas adquieren tecnología. Durante décadas, el gasto en software estuvo asociado a licencias con costos relativamente predecibles. Hoy, gran parte de las plataformas de inteligencia artificial funcionan bajo modelos de consumo, en los que los costos dependen del volumen de consultas, el procesamiento de datos, las automatizaciones y el uso de modelos.
La expansión de la IA también está modificando la manera en que las empresas realizan pagos internacionales. Cada nueva integración tecnológica implica relaciones con proveedores globales, suscripciones digitales, plataformas especializadas y consumos facturados desde distintos mercados. En consecuencia, las empresas necesitan mecanismos más ágiles para administrar pagos recurrentes, controlar gastos por equipo o proyecto y mantener visibilidad sobre presupuestos cada vez más descentralizados.
Esto representa un reto creciente para las áreas financieras, que ahora deben administrar presupuestos tecnológicos más dinámicos, controlar gastos distribuidos entre equipos y mantener visibilidad sobre pagos realizados a proveedores ubicados en distintos países. En este escenario, las tarjetas corporativas respaldadas por stablecoins están ganando relevancia como una herramienta estratégica para centralizar los pagos asociados a plataformas de IA y otros servicios globales, mejorar la trazabilidad de los consumos y fortalecer el control presupuestario por proyecto, equipo o proveedor.
Stablecoins: la infraestructura que está modernizando los pagos empresariales
Las stablecoins son activos digitales cuyo valor está vinculado a monedas tradicionales como el dólar o el euro. A diferencia de otros criptoactivos, están diseñadas para mantener estabilidad en su precio, lo que les permite funcionar como una infraestructura tecnológica para realizar pagos internacionales de manera más rápida y eficiente. Gracias a su capacidad para reducir los tiempos de liquidación, disminuir los costos asociados a las transferencias internacionales y simplificar las operaciones transfronterizas en entornos digitales, una transferencia internacional que tradicionalmente puede tardar varios días hábiles en completarse puede liquidarse en minutos.
La adopción corporativa de las stablecoins ha venido acelerándose porque resuelven un problema real para las empresas: la lentitud y complejidad de los pagos internacionales. Se trata de una tecnología que permite mover dinero entre países de forma más eficiente, manteniendo la experiencia financiera tradicional que requieren los equipos de tesorería y finanzas.
La tendencia ya es visible en el mercado. Actualmente, más del 50 % del volumen de pagos internacionales procesados por Jeeves opera sobre infraestructura impulsada por stablecoins, con un crecimiento de 400 % trimestre a trimestre, lo que refleja una creciente adopción empresarial de este tipo de mecanismos.










