En Colombia, el emprendimiento continúa consolidándose como una de las principales alternativas económicas para millones de personas. En la antesala del Día Mundial del Emprendimiento (16 de abril), las cifras reflejan un ecosistema dinámico, pero aún con importantes desafíos en términos de sostenibilidad y permanencia.
Según Confecámaras, en 2025 se crearon más de 305.000 nuevas empresas en el país. Sin embargo, datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) revelan que solo 3 de cada 10 logran mantenerse en el tiempo, lo que evidencia la fragilidad estructural de muchos negocios emergentes, especialmente aquellos que dependen de modelos tradicionales con altos costos operativos.
Nuevas formas de emprender: menos riesgo, más flexibilidad
En este contexto, están ganando terreno modelos de emprendimiento de bajo riesgo, con estructuras más flexibles y apoyados en plataformas digitales. Un ejemplo claro es el crecimiento de la reventa de ropa de segunda mano: según GoTrendier, más de 4 millones de colombianos generan ingresos desde sus hogares a través de este tipo de comercio.
Este fenómeno va más allá de una tendencia puntual. Representa un cambio en la forma de entender el emprendimiento, donde ya no es necesario contar con grandes inversiones iniciales, locales físicos o inventarios complejos. Hoy, el acceso a plataformas digitales permite monetizar activos personales, habilidades o tiempo disponible.
“Estamos viendo una democratización del emprendimiento. Muchas personas que antes no se consideraban emprendedoras hoy encuentran en sus propios recursos una forma de generar ingresos”, destacan desde el sector.
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El auge del emprendimiento digital en Colombia
El crecimiento no se limita a la venta de ropa. En Colombia, cada vez más personas están generando ingresos desde casa a través de diferentes modelos digitales:
- Comercio electrónico informal y redes sociales: venta de productos por Instagram, WhatsApp o marketplaces.
- Servicios freelance: diseño gráfico, redacción, marketing digital y desarrollo web a través de plataformas globales.
- Creación de contenido: monetización en redes sociales, YouTube o TikTok mediante publicidad y colaboraciones.
- Educación online: cursos, asesorías y mentorías digitales en áreas especializadas.
- Dropshipping y e-commerce sin inventario: modelos que reducen costos logísticos y facilitan la entrada al mercado.
Este ecosistema ha permitido que personas sin experiencia empresarial previa puedan iniciar actividades económicas de manera ágil, adaptándose a sus tiempos y capacidades.
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Economía circular y sostenibilidad
Otro factor clave en esta transformación es la consolidación de la economía circular. Modelos como la reventa, el reciclaje, la reparación y la reutilización están ganando relevancia no solo por su impacto ambiental, sino también por su viabilidad económica.
La venta de ropa de segunda mano es solo una muestra. También están creciendo iniciativas relacionadas con muebles reciclados, productos reacondicionados, cosmética natural artesanal y alimentos producidos a pequeña escala desde casa.
Estas alternativas no solo reducen barreras de entrada, sino que conectan con un consumidor cada vez más consciente, que valora la sostenibilidad y el consumo responsable.
Un cambio estructural en el mercado laboral
El crecimiento del emprendimiento digital también responde a una realidad del mercado laboral colombiano. Según el DANE, cerca del 46% de los ocupados trabaja por cuenta propia, lo que evidencia una economía donde el autoempleo no es solo una opción, sino una necesidad para muchos.
En este escenario, los modelos tradicionales de empresa dejan de ser el único camino. El enfoque empieza a desplazarse hacia la generación de ingresos sostenibles, diversificados y adaptables, donde una persona puede combinar varias fuentes de ingreso en lugar de depender de un solo negocio.
Pasar de los ingresos a la sostenibilidad
A pesar del crecimiento, el principal desafío sigue siendo la sostenibilidad. Muchos de estos emprendimientos logran generar ingresos en el corto plazo, pero enfrentan dificultades para escalar, formalizarse o mantenerse en el tiempo.
Factores como la falta de educación financiera, acceso a crédito, estrategias de crecimiento y formalización siguen siendo barreras clave para consolidar estos modelos.
Un nuevo concepto de emprendimiento
El emprendimiento en Colombia está entrando en una nueva etapa: menos estructural, más accesible y profundamente integrado a la vida cotidiana. Ya no se trata únicamente de crear empresas, sino de generar ingresos, aprovechar oportunidades digitales y construir estabilidad económica desde diferentes frentes.
Este cambio redefine el concepto tradicional de emprender. Hoy, cualquier persona con acceso a internet, una idea y disposición puede iniciar un camino que antes estaba limitado a unos pocos.










