¿Te consideras una persona creativa? Existe el mito de que solamente algunos son creativos y el resto de nosotros no lo somos. Algunas creencias como: “las ideas y la innovación es lo que realmente distingue a los líderes de los seguidores” (Steve Jobs) es una de las muchas falacias en la gerencia. Todo el mundo tiene buenas ideas.
Tuve hace años a un cliente que se quejaba de que, en su corporación, no se interesaban mucho en las buenas ideas. Recurrí a darle un consejo inspirado en el proceso de Toyota. “Todos los días, piensen en una idea que les permita hacer su trabajo con mayor calidad, mayor velocidad, y que además le permita ahorrar dinero a la organización y que a la vez haga el trabajo mucho más disfrutable”.
Acordamos también que entre ellos no se compartieran las ideas, sino únicamente las escribirían y las compartirían en un archivo compartido. Únicamente tomó un par de días para llamar la atención del jefe de la división, quien gentilmente abrió el archivo compartido y pudo ver 40 sugerencias y les dijo a todos en un correo: “¿ahora qué hacemos con todas estas ideas? A este ritmo tendremos 2,000 mejoras por año. “¿Acaso no quieren trabajar?”.
Esto no es tan raro como parece. Las personas que tienen muchas ideas eventualmente tienen el mensaje de que trabajar en mejoras es limitante. “Somos innovadores y una compañía creativa” suelen ser lemas de cientos de compañías, así como lo es el slogan: “nuestra gente es el activo más importante y ya merito le pagamos”.
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En la mayoría de las organizaciones el concepto de creatividad es utilizado como un argumento para desviarse de la productividad. Ser etiquetado por “creativo” es igual a desenfocado, disruptivo, poco disciplinado, rebelde, poco responsable y quizás es mejor no prestarle mucha atención.
Las personas que tienen muchas ideas (¿y quien nos las tiene?) que suelen influir al máximo para que sean implementadas, son considerados desenfocados de la actividad diaria. Si una persona tiene una buena idea, entonces, significa que posiblemente no se ejecute, o no meritoria de llevarse el crédito o lo peor de todo, que la idea sea rechazada.
Por esta razón, las personas dejan de interesarse. Lo peor de todo ocurre cuando las personas aprenden nuevas formas de hacer las cosas y en lugar de compartirlas con sus colegas, no lo hacen, porque están esperando salir de la compañía para implementarlas en otro lugar.
Hay una característica de los japoneses y es la importancia del honor. En ocasiones en Japón, las personas dan absolutamente todo y es honorable poder decir “ya no tengo más que aportar, se me han terminado las ideas” porque se sabe que has dado todo lo posible.
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¿Entonces qué es aquello que puedo hacer para que mis ideas se implementen?
Primero, la profesora de Stanford Carol Dweck (2006) denomina esto como mindset: las personas que creen que son capaces de ser exitosas con sus ideas, lo son y aquellas que no lo creen que pueden serlo, no lo son. Esto es algo importante que vale la pena repetir. Si crees que puedes ser más inteligente, competente y exitoso, lo serás; el éxito no es cuestión de suerte sino de trabajo arduo y decisiones correctas; puedes ser exitoso si actúas de manera diferente o haces cosas distintas.
Segundo. debes hacerte notar para ejercer influencia. Necesitas sobresalir. Mientras las personas más te vean y lo que has hecho, más se acordarán de ti. Esto hará que la actitud sea más positiva hacia tu persona. Por supuesto, solo si actúas de manera positiva. Si deseas alcanzar ser exitoso, no es recomendable que seas un cretino altamente visible. Evita alardear y ser exhibicionista. Las investigaciones revelan que aquellos que fanfarronean son menos efectivos y que una actitud que conjugue la competencia con modestia es percibida de forma más positiva por otros.
Tercero, proyecta seguridad y sensación de poder. Con esto no nos referimos a la superioridad, sino a que demuestres que tienes autoestima y control de ti mismo. Los estudios indican que cuando las personas se sienten impotentes, el desempeño es deficiente. Mientras que cuando se sienten en control de sus actos, el desempeño mejora. Una de las causas de esto es que cuando uno se siente más seguro de sí mismo, está más dispuesto a esforzarse por lograr algo. Esta sensación de control y orientación al logro es obra del hemisferio izquierdo del cerebro. Entonces si deseas tener más confianza en ti mismo, aprieta una pelota de goma pequeña con tu mano derecha. De esta forma, activarás esta parte del cerebro.
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