Obviamente la base del éxito de cualquier empresa está en la alineación de su estrategia de productos y servicios con las necesidades del mercado que atiende, y las soluciones que genera. Y por supuesto, en la calidad de esas soluciones y su costo-beneficio. Para lograr ese éxito es crucial implementar procedimientos que guíen y sincronicen el trabajo de todos los integrantes de la organización. Las normas ISO brindan una excelente base para este fin. Entre las más difundidas se encuentran las de gestión de calidad (9000), gestión ambiental (14000) y seguridad informática (27000).
Esta nota se enfoca en los beneficios de implementar mejores prácticas para la gestión de los activos (55000), sean ellos bienes físicos tales como planta, propiedad y equipo, como activos intangibles tales como marcas, propiedad intelectual, contratos y goodwill.
Esta norma apunta a maximizar el valor derivado de la buena gestión de activos, basándose en los principios de alineación, liderazgo, adaptabilidad, sostenibilidad y gobernanza.
Los empresarios solemos tener claridad en las importancias de proveer liderazgo dentro de la organización, de la adaptabilidad de la estrategia ante los cambios, de la sostenibilidad para asegurar el éxito en el largo plazo, y de la buena gobernanza. En cambio, la alineación interna en la organización suele ser un área de mejora, debido a un fenómeno muy habitual en las organizaciones, ciertamente más habitual cuanto más grande es la organización en cantidad de personal: los silos.
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¿Qué son los silos?
Son los grupos de personas que se trabajan en equipos funcionales, que aparecen naturalmente en las organizaciones como consecuencia de su organigrama: una cabeza ejecutora (típicamente CEO o gerente general), direcciones funcionales (finanzas, operaciones, recursos humanos, legales, etc.), y las gerencias de cada dirección funcional. En cada gerencia a su vez puede haber jefaturas. Cada equipo en cada jefatura tiene una función específica, y maneja datos propios de su función. Lo cual es bueno, porque de otra forma no ejercería esta función en forma eficaz.
El problema aparece cuando cada equipo mantiene excesivo sigilo sobre los datos que maneja. Por un lado, cada equipo funcional debe proteger “sus” datos por una cuestión de confidencialidad, pero por otro lado suele aparecer una cuestión de poder: se confunde el hecho de que los datos le pertenecen a la organización, no a cada equipo. Pero el equipo deja de ser transparente aun dentro de la organización, el espíritu de equipo se fortalece en cada equipo, pero se debilita en su relación con los demás equipos, se deja de compartir datos e información, y el equipo se transforma en un silo, que aísla sus datos e información del resto de la organización.
En la gestión de activos, este fenómeno adquiere especial importancia, y es uno de los puntos en que se enfoca la norma: la alineación de la información financiera y no financiera de los activos. Tener y mantener esa información alineada es importantísimo para tomar buenas decisiones, tales como: este equipo viene fallando, está deteriorado, o fue superado tecnológicamente. ¿Cuánto le está costando a la organización en términos de gastos operativos? ¿Cuál es su valor razonable? ¿Cómo compara su costo de operación (OpEx) futuro descontado a costo presente vs. OpEx de equipos sustitutos? ¿Cuál es el precio de venta del bien existente en su estado actual vs. costo de reemplazarlo por un equipo nuevo?
La gestión de activos basada en registros contables y de mantenimiento confiables y alineados entre sí es básica tomar buenas decisiones relacionadas con los activos.
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