«Los actuales ambientes dinámicos, denominados VUCA, empujan a que la gestión de riesgos debe ser integral, protegiendo y creando valor para la compañía de manera sostenible a través del entendimiento y tratamiento de los riesgos propios de la organización.»
“Durante los últimos años, tanto las organizaciones como su entorno han cambiado dramáticamente, obligando a aquellas a repensar sus dimensiones operativas, tecnológicas, culturales y sociales, siendo la actual pandemia la mejor causa de la necesidad abrupta que tuvieron para cambiar”, observa Pedro González Santibáñez, managing partner de Rheoli, el ejecutivo agrega que, a su vez, los distintos grupos de interés crecientemente están buscando la transparencia y la integridad, presionando para que sus sistemas de control aseguren que las decisiones cumplen con los requisitos organizacionales, la regulación vigente y las expectativas de las partes interesadas, a través de un monitoreo eficiente y eficaz para resguardar los intereses organizacionales y sociales que actualmente se demandan.
Una gestión integral de riesgos se ha ido transformando en una necesidad cada vez más apremiante. “Los actuales ambientes dinámicos, denominados VUCA (acrónimo inglés de los conceptos Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity), empujan a que la gestión de riesgos debe ser integral, protegiendo y creando valor para la compañía de manera sostenible a través del entendimiento y tratamiento de los riesgos propios de la organización”, agrega Pedro González.
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Es indispensable abordar dichos desafíos, por ejemplo, en la gestión de riesgo, trabajando con una visión “Top down”, es decir, desde los riesgos estratégicos, pasando por los de seguridad de información y ciberseguridad, legal, reputacional y otros, para llegar a los riesgos operacionales. “Esto nos permite tener claridad del apetito del riesgo, los objetivos y lineamientos de la alta dirección. Pero también es recomendable realizar una segunda revisión del tipo “Button up“, permitiendo considerar otras partes interesadas para incluirlas en la cultura de riesgos, dando visibilidad a regulaciones e intereses que no se habían considerado pero que podrían impactar en los objetivos estratégicos”, afirma el managing partner de la empresa.
Apuntar a desarrollar una cultura frente al riesgo bajo el liderazgo de la alta dirección al interior de las compañías, pero que permee a toda la organización, alineándose con el cumplimiento de su estrategia. “Otro elemento diferenciador es el marco de trabajo, que permite aunar distintas metodologías, con equipos especializados por ámbitos de acción, con certificaciones que respalden los conocimientos, dando con esto respuestas concretas y adecuadas a las características propias de cada negocio”, destaca Pedro González.
Actualmente el mercado demanda empresas en consultoría estratégica altamente especializadas, porque las organizaciones no solo buscan cumplir con su trabajo, sino que hacerlo con excelencia para generar un alto impacto que cree valor en cada compañía. “Esos son nuestros clientes, los que exigen un alto desempeño, con especialización y conocimientos, donde el voto de confianza es clave para lograr el éxito en la relación de negocios, pero también la transparencia en la gestión del proyecto, con mediciones objetivas del avance y del desarrollo del mismo”, recalca el profesional.
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