«Si una empresa quiere innovar usando alguna tecnología, puede perfectamente licenciar o adquirirla para hacer la innovación.»
¿Por qué es tan difícil innovar en las empresas tradicionales latinoamericanas? ¿Se trata de un tema de recursos, o de cultura empresarial? Nuestra experiencia instalando capacidades para innovar en más de 140 empresas de la región nos permite concluir que una razón fundamental es que subsisten muchos mitos y paradigmas que necesitan ser derribados.
Mito #1: Innovación es sinónimo de creatividad
Nada más equivocado. Una persona puede ser infinitamente creativa, tener la cabeza llena de ideas y al mismo tiempo ser cero innovador, no concretar ninguna. Ideación (generar ideas) no es lo mismo que innovación (implementar ideas). Por supuesto que en el sentido opuesto no funciona: si hay innovación, tiene que existir una idea creativa en primer lugar, sino no tendría ideas para implementar. ¿Cuánto esfuerzo metemos en las empresas a hacer concursos de ideas con los colaboradores, generamos cientos de ideas, y después no implementamos ninguna?
Mito #2: Innovación es sinónimo de agilidad
El problema es que se puede “ágilmente” seguir haciendo más de lo mismo, y no innovar nada. Ser ágil es condición necesaria pero no suficiente para innovar. Podemos invertir (y muchas empresas lo hacen) grandes sumas en instalar metodologías ágiles, observar los rituales de marcos de trabajo como SCRUM o KanBan, organizar a la gente en “tribus” y “células” y aún así no innovar nada. ¿Estamos seguros de que esta “agilidad” está complementada con un proceso estructurado para idear e incubar innovaciones de impacto en la empresa?
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Mito #3: Innovación es sinónimo de Investigación y Desarrollo (I+D)
Si una empresa hace I+D, está desarrollando ciencia, tecnología. Hace alianzas con universidades y desarrolla tecnologías que idealmente terminan en patentes. Eso no es innovación, es hacer ciencia. Innovación es tomar el resultado del I+D (las patentes o tecnologías) y llevarlas al mercado, aplicarlas y comercializarlas. Pero no toda innovación está basada en ciencia. Existen miles de formas de innovar que no están basadas en ciencia. Y por otro lado, si una empresa quiere innovar usando alguna tecnología, puede perfectamente licenciar o adquirirla para hacer la innovación. La innovación siempre viene después del I+D, de ahí la nomenclatura I+D+i ampliamente usada.
Mito #4: Innovación es sinónimo de Transformación Digital
¿Y dónde queda toda la innovación no digital? ¿Innovación no digital basada en biotecnología, o innovación en la experiencia de los clientes, o en los modelos de negocio, o en nuevos productos y servicios? Por supuesto, “lo digital” es un habilitador potente para innovar. Pero no es el único. Una empresa puede embarcarse en un gran proyecto de transformación digital, e innovar muy poco. Por supuesto que la empresa es un banco, casi el 100% de la innovación está habilitada por herramientas digitales. Pero si tu negocio es una fábrica de alimento balanceado para animales, aparecen muchas otras formas de innovar en procesos, en comercialización, en packaging, que no son digitales.
Para avanzar en la instalación de capacidades para innovar en la región, es clave empezar por superar estos mitos y generar una sensibilidad mayor sobre estos temas en los equipos ejecutivos, directores y dueños de empresas. Aunque el recambio generacional en Latinoamérica está ayudando, aún hay mucho que hacer. La transformación cultural en este sentido es clave, y eso no requiere demasiados recursos, sino atreverse y ¡hacerlo ya!
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