«La dirección ejecutiva y estratégica, la transformación de equipos y directivos, la cultura interna y el buen gobierno corporativo son una parte fundamental para el rendimiento de las organizaciones.»
Vivimos unos tiempos extraordinarios. La pandemia impacta a cada uno de nosotros y a nuestros negocios. En la medida que esta situación se prolonga se agudiza la relevancia del liderazgo y su impacto directo en la eficiencia de la empresa. En momentos de transformación tan críticos, todo se altera. El tiempo de análisis es menor, las previsiones se reajustan, la normativa cambia a una velocidad mayor de la que una empresa puede digerir y las nuevas tecnologías, además de ofrecer oportunidades anteriormente impensables, facilitan que las autoridades controlen a la empresa casi en tiempo real.
Es momento de activar nuestra capacidad de reacción y demostrar que tu empresa está preparada para la nueva normalidad y que tú, como líder, has tomado consciencia de lo que eso supone. El Consejo de Administración y demás órganos de dirección, como actores esenciales para la creación y protección del valor de la empresa, deben ayudar a navegar por la crisis y reorientar la estrategia. Si formas parte de uno de ellos, tampoco puedes perder de vista tu responsabilidad como garante de la cultura y la dimensión humana de la organización.
En un marco socioeconómico y geopolítico cada vez más complejo y cambiante, con agendas cada vez más repletas, gran parte del éxito está en saber anticiparse y tener claros unos pocos conceptos elementales que ayuden a mantener el foco durante la crisis:
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- Ten un plan de acción: el liderazgo debe abordar la supervivencia a corto plazo. Concéntrate en mejorar la eficiencia de los recursos, planificar las operaciones inmediatas, controlar los costes y resolver los problemas operativos.
- Escucha a tus colaboradores: Planifica una buena comunicación interna, frecuente y transparente, como parte clave para la resolución de los problemas operativos. Escucha a tu gente, propón soluciones conjuntas y mantén una puerta abierta al diálogo, involucra a todos. La responsabilidad última es del líder, pero el liderazgo se puede compartir.
- Anuncia tus objetivos: Esto es absolutamente imprescindible para que tus colaboradores sepan hacia dónde dirigir sus esfuerzos.
- Toma decisiones: la mayor preocupación de tus colaboradores es la incertidumbre. Rodéate de expertos en las diferentes áreas de negocio, obtén todos tipo de datos, evita suposiciones y prejuicios, estudia todos los escenarios posibles y toma decisiones. Cualquier decisión tomada con estos criterios, será mejor que no tomar ninguna decisión.
- Motiva a tu gente: en tiempos convulsos, tu personal precisa motivación adicional. No te preguntes si están comprometidos con el proyecto, céntrate en crear las condiciones para que se comprometan. Es fundamental que todos se sientan escuchados, apoyados y partícipes. Aprecia y recompensa el esfuerzo.
La tarea del líder va más allá de ser el jefe de todos. Para transitar por este periodo como líderes conscientes, preocupados en un momento tan decisivo para la continuidad de la empresa y para las personas que la conforman, la dirección debe asumir la responsabilidad de guiar al equipo en el desarrollo de todo su potencial en interés del colectivo.
Los momentos de crisis pondrán a prueba tu capacidad para mejorar y reinventarte. Los líderes se forjan en situaciones difíciles. La dirección ejecutiva y estratégica, la transformación de equipos y directivos, la cultura interna y el buen gobierno corporativo son una parte fundamental para el rendimiento de las organizaciones.
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