«Los conceptos de uso de la luz artificial han cambiado dramáticamente desde cuando se inventó hace más de un siglo. Cada día está más orientada al mejoramiento de la vida de las personas hasta el punto de hablar de un concepto llamado HCL.»
La luz ahora trabaja, ya no es únicamente usada para iluminar espacios, sino que ahora es capaz de aumentar la productividad de las personas, desinfectar agua y superficies e incluso influenciar en el sabor o propiedades nutritivas de las plantas. Además, la luz también puede ser usada como herramienta para entender nuestro entorno, por ejemplo, optimizar el tráfico, y así mejorar la seguridad de los actores viales.
Blanco dinámico
Y es que los conceptos de uso de la luz artificial han cambiado drásticamente desde cuando se inventó hace más de un siglo. Cada día está más orientada al mejoramiento de la vida de las personas hasta el punto de hablar de un concepto llamado HCL (iluminación centrada en el ser humano, por sus siglas en inglés). Este concepto busca imitar el ciclo de luz natural de 24 horas con el objetivo de mejorar los efectos biológicos, emocionales, de salud y bienestar e inclusive la productividad en las personas. El HCL puede ser usado en personas que tienen poca exposición a la luz natural como enfermos en hogares geriátricos, clínicas, plantas de producción y oficinas; previniendo problemas físicos como como un sistema inmune debilitado o problemas de salud mental como ansiedad y depresión gracias a que ayuda a mantener el reloj biológico natural y el ciclo de sueño del paciente o residente. Esto se logra gracias a una tecnología llamada “blanco dinámico” en donde las luminarias, en conjunto con un sistema de control, son capaces de cambiar la tonalidad de la luz en conjunto con su intensidad. Así los ambientes interiores logran simular la forma en la que la luz sería recibida de forma natural en el espacio.
Horticultura
Algunas aplicaciones de la luz no sólo se basan en mejorar directamente la salud de las personas, sino de las plantas de las que depende el ser humano para vivir. La densificación de las ciudades es cada día mayor y se hace más complejo y retador alimentar a sus habitantes; adicionalmente, se agregan sobrecostos a los alimentos que consumimos por la intermediación y el transporte de estos, lo que dificulta el acceso y se hace necesario en muchas ocasiones deforestar grandes áreas de bosques para sembrar cultivos de agricultura extensiva.
Gracias a que ya existen opciones de iluminación que generan radiación fotosintéticamente activa (PAR por su sigla en inglés), ya es posible fomentar el desarrollo vegetativo de biomasa con mayor floración, mejor morfología de las plantas y un aumento importante en sus propiedades nutricionales; mejorando su calidad y consistencia. Es necesario aclarar que la luz para cultivo tiene unas características específicas que aseguran el éxito: la cantidad de luz (intensidad), la calidad de la luz (espectro) y la duración (fotoperiodismo), las cuales son configurables de forma individual permitiendo adaptabilidad a gran cantidad de plantas con propósito alimenticio, medicinal o recreativo.
Estas soluciones permiten a agricultores extender sus instalaciones hasta dentro de las ciudades, donde es posible producir en interiores sin necesidad de luz natural. Esta tecnología ya ha llegado inclusive hasta el espacio exterior, en donde la NASA tiene un sistema de iluminación diseñado para permitir el cultivo de hortalizas frescas para complementar plan de alimentación de las tripulaciones durante los viajes espaciales.
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Desinfección del COVID-19 con UV-C
¿Qué hace que la luz UV sea tan exitosa en la pelea contra virus y gérmenes? La mayor razón para la efectividad de la radiación UV-C en la inactivación de virus y microorganismos es su longitud de onda (254nm) que permite romper las cadenas de material genético (ARN y ADN) y así evitar su replicación. Los virus y bacterias no han desarrollado mecanismos de defensa contra la radiación UV-C porque es absorbida en su mayoría por la capa de ozono terrestre.
Mientras el COVID-19 sigue avanzando en nuestra región, también lo hacen las soluciones UV-C para desinfectar cualquier superficie que sea tocada con él. Ya se encuentran soluciones en todo el mundo aplicadas en hospitales, cinemas, jardines de niños y transporte público. Los programas de desinfección UV funcionan como complemento a los bioprotocolos ya establecidos por la OMS lo que permite utilizar espacios de forma segura y fomentar la reactivación económica de sectores como educación, construcción, manufactura, comercio, turismo y entretenimiento, entre otros.
Esta radiación cuya efectividad ha sido comprobada en otros países como China, Italia y Francia debe ser comercializada, instalada y operada por profesionales para que se pueda aplicar de forma segura, al igual que los programas de desinfección química, en ausencia de personas. La tecnología ha permitido incorporar sensores Infrarrojos que logran detectar la presencia de personas en el área de influencia de la radiación y apaga súbitamente el sistema además de retardar el encendido de los equipos de desinfección UV luego de la no detección de personas facilitando su implementación.
El transporte de la población
La luz de los vehículos se ha usado históricamente para que el conductor pueda ver con anticipación la trayectoria de circulación y para comunicarse con los demás. Estos sistemas se han desarrollado rápidamente en la última década permitiendo mejorar los diseños de los vehículos y aumentando la seguridad de todos los actores de la vía. La tecnología actual logra que los vehículos circulen con las luces altas 100% del tiempo, permitiendo a los conductores tener mayor seguridad en la conducción nocturna. Todo esto sin enceguecer a los conductores que transitan en sentido contrario gracias a diferentes sistemas que detectan la posición y velocidad de los demás actores de la vía.
Pero no toda la luz que usarán los vehículos es visible. Los ojos de los vehículos autónomos están basados en emisores láser infrarrojos llamados LIDAR. Estos sistemas emiten láser invisibles al ojo humano con el fin de detectar todos los objetos y actores presentes en la vía, para que así el vehículo autónomo pueda tomar decisiones de conducción basado en la información recibida.
Los sistemas de monitoreo al conductor también hacen parte de la conducción de los vehículos modernos. Con estos sistemas es posible detectar los movimientos del ojo del conductor en conjunto con la dilatación de su pupila y posición del párpado, logrando así detectar si el conductor se encuentra cansado para así alertarlo para detenerse. Con esos sistemas es posible disminuir los 50 millones de lesionados que se presentan en la carretera cada año.
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