Empieza semana y se vislumbra en la oficina un aire de incertidumbre, suena más de tres veces el teléfono y nadie lo atiende. ¿Qué sucede? El empleado al que le correspondía contestarlo no llegó a trabajar, simple y descaradamente abandona el trabajo sin ninguna explicación. No hay ninguna ley que favorezca al empleador que le otorgue el derecho a tomar medidas drásticas como no pagarle la liquidación o su quincena por abandono de cargo; pero si fuera al revés y el empleador estuviese aburrido con el trabajador inepto, para salir de él tendría que pagar una indemnización. ¿Es esto justo? Las leyes laborales se hicieron a favor del empleado y no del empresario.
¿Y qué decir si una mujer trabajadora se embaraza? No le puedes exigir ya más rendimiento, ni horarios y se puede tomar todos los permisos que quiera porque se debe mantener a ella y a su familia por todo el tiempo del embarazo y hasta meses después de su lactancia. ¿Y el empleador tiene que aguantar más de un año una trabajadora lenta y con muchos permisos encima?
Pero entrémonos a un problema aún más grave. Todas las personas que entran a trabajar a una empresa deben estar afiliadas a la seguridad social y si no pasan el periodo de prueba, hay que desafiliar, seguir pagando seguridad social y pagar días trabajados, transporte y demás. Gastos que se le vienen encima a una empresa que sobrevive en un mundo empresarial cada vez más competitivo e insostenible.
Son tantos los beneficios de los trabajadores y tan pocos los de los empresarios que este papel no alcanzaría a enumerar las deficiencias del sistema laboral en Colombia. Al gobierno lo único que le importa es seguir pidiendo impuestos a los empresarios y con ello está aumentando la tasa de desempleo y disminuyendo las posibilidades de hacer empresa.
El empresario debe tener no solamente deberes sino también derechos que le favorezcan y le ayuden a generar empleo. El Estado debe dejar de ser un socio inútil y mantenido y hacer algo de su parte para que este país deje de sobrevivir y empiece a producir.
Es hora de hacer valer los derechos de los empresarios y protestar contra un sistema laboral mal planteado. ¿Qué pasaría si nos uniéramos TODOS y no pagáramos impuestos?, ¿el gobierno seguiría favoreciendo al trabajador?, ¿les daría empleo a todos los ciudadanos?, ¿el Estado pagaría la seguridad social de todos?… me pregunto con qué dinero si literalmente está pateando la lonchera y como diría nuestra madre “no se golpea la mano que te da de comer.
Este texto tiene como objetivo dos llamados: primero al gobierno para que revise y cambie las leyes laborales de Colombia antes de que sea demasiado tarde y segundo a los empresarios para que por primera vez en la vida nos pongamos los pantalones y exijamos el derecho a hacer empresa, y ésto solo se logra con la unión de TODOS, realizando acciones que le toquen el bolsillo al gobierno. ¡Señor empresario, es hora de actuar!
Vicky Rodríguez
Directora
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