La reciente evidencia a nivel mundial es que los grandes conglomerados financieros se expanden y fortalecen su presencia en nuevos países y regiones mediante alianzas, fusiones o adquisiciones de entidades locales. Para citar un ejemplo, en nuestro país, además de la banca local, hemos tenido reciéntemente presencia de entidades financieras de origen español, estadounidense, canadiense, brasilero, chileno, ecuatoriano y panameño, entre otros. Así mismo, los grupos financieros colombianos han fortalecido y crecido su presencia en países de Centro y Suramérica.
Este fenómeno expansionista tiende a fortalecer institucional y financieramente a cada grupo por aspectos como transferencia tecnológica y de conocimiento, modelos exitosos de manejo de riesgo, nuevas fuentes de fondeo y mayores ingresos por factores como la implementación de estrategias comerciales soportadas en productos novedosos.
De esta breve reseña del comportamiento de la banca tradicional surge una inquietud: ¿Cuáles son los impactos para las cooperativas financieras y de ahorro y crédito dentro de la coyuntura financiera nacional e internacional? En mi opinión la respuesta es simple y contundente: solo ventajas y oportunidades.
A diferencia de los grandes bancos y entidades financieras, las entidades del sector solidario tienen una fortaleza que no es menor: el conocimiento y reconocimiento de los clientes y asociados. La mayoría de las cooperativas financieras y de ahorro y crédito crecen dentro de un segmento específico llámese municipios, empresas o uniones de un grupo de personas de una misma actividad económica. Conocen las necesidades de las personas que viven en los pueblos porque son parte de él y viven ahí; saben qué deben ofrecer a las personas de las empresas porque allí han crecido profesional y personalmente; y proyectado los requerimientos del grupo económico porque año a año han aprendido, muchas veces con malas experiencias, las vicisitudes del sector.
Para citar un ejemplo sobre lo anterior, según la comunicación publicada por Asobancaria “Semana Económica” en su edición 1118, una de las maneras de aumentar la profundización de la cartera agropecuaria y el acceso al sistema financiero por parte de la población rural dispersa del país es reconociendo “las características especiales de la cartera agropecuaria, pues esta actividad tiene dinámicas muy particulares que ameritan condiciones crediticias, plazos, análisis de riesgos, características de amortización y periodos de gracia especiales”. El conocimiento del cliente y asociado que se tiene es una ventaja sobre cualquier competidor de la banca tradicional sea nacional o internacional.
“A diferencia de los grandes bancos y entidades financieras, las entidades del sector solidario tienen una fortaleza que no es menor: el conocimiento y reconocimiento de los clientes y asociados”
Sin embargo, no se puede estar tranquilos porque se goza de alguna ventaja sobre los competidores ya que las finanzas son dinámicas y cambiantes; se tiene que, entre otras cosas, aprender sobre el conocimiento y experiencia que los nuevos agentes traen al mercado, innovar a la par de éstos y ofrecer la misma calidad de canales y convenios. La aplicación en beneficio de nuestros clientes y asociados de las buenas prácticas que entidades financieras nacionales e internacionales tienen, es la materialización de la ventaja, es la oportunidad para crecer siendo sostenibles.
Los conglomerados financieros nacionales e internacionales tienen un poder de penetración en gran parte de la población del país no solo por las agresivas campañas de publicidad y mercadeo sino por sus productos innovadores que por lo general facilitan la vida de los clientes reduciendo tiempos en diligencias, ampliando canales de atención, fortaleciendo la conectividad cliente-banco y estimulando el uso de medios novedosos de pago. Las cooperativas no pueden subestimar las innovaciones del sector aduciendo que se tiene un grupo tradicional de asociados con unas costumbres establecidas. En todos los ámbitos de la economía y los negocios es y será un error desconocer lo novedoso que ofrecen los competidores.
Cuando uno de los clientes o asociados conozca alguna herramienta nueva y descubra sus beneficios sugerirá replicar dicha práctica en la cooperativa y no se puede perder esa oportunidad de mejora. Sería desaprovechar la mencionada ventaja del conocimiento y reconocimiento. Si las cooperativas no están a la par de lo que ofrece el sector financiero existe una alta posibilidad que aquellos clientes o asociados migren porque simplemente no se cumple con sus expectativas. Estarían siendo incoherentes porque desconocerían las necesidades de los asociados, razón fundamental del sector solidario.
Las cooperativas financieras y de ahorro y crédito pueden estar a la par que cualquier otra entidad del sector financiero, simplemente tienen que aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado de aprender y enseñar, innovar, mejorar procesos, reinventarse. No deben pensar que la relación asociado-cooperativa es y será estrecha por lo bueno que se ha hecho en el pasado; es necesario tener en cuenta mejor en fortalecer a futuro la fidelización con base en un pasado que ha dado conocimiento mutuo, ventajas, y un presente que le ofrece al asociado la posibilidad de experimentar bienes y servicios novedosos para su beneficio.











Excelentes artículos gracias.