«La transformación digital, es un proceso que genera cambios de comportamiento, que conlleva un cambio de pensamiento, un cambio cultural, que debe ser acompañado, que requiere tiempo y que debe estar enfocado en las personas.»
La naturalidad con la que hablamos hoy de transformación digital, sin duda ha sido impulsada por la pandemia que estamos viviendo, donde muchas personas debieron adaptarse en tiempo récord a un proceso de digitalización que se hizo urgente y necesario, pero que no es suficiente si queremos conseguir los resultados esperados en relación a productividad y crecimiento en las empresas.
Para conseguir los mejores resultados debemos experimentar un proceso más allá de la digitalización, que no sólo es pasar del mundo análogo al digital haciendo las mismas cosas que antes. La transformación digital, es un proceso que genera cambios de comportamiento, que conlleva un cambio de pensamiento, un cambio cultural, que debe ser acompañado, que requiere tiempo y que debe estar enfocado en las personas, ya que somos las personas quienes vivimos este proceso de transformación.
Y cada persona vive el proceso según su propia historia con más o menos experiencias digitales transformadoras. Por eso cada individuo necesita fluir según su propio ritmo de adaptación para sacar lo mejor de sí, para sentirse seguro o segura convirtiendo esta transformación en un aliado que le permite optimizar su productividad y la consecuente mejora en los estados de resultados de la empresa.
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Por esto es importante acompañar y capacitar a las personas para el desarrollo de competencias laborales y la mejora en sus actividades. Pero, ¿Cómo lo hacemos y qué habilidades debemos reforzar?
Lo hacemos comprendiendo y respetando nuestra propia historia y la de cada persona, reforzando especialmente capacidades de adaptabilidad, autogestión de los tiempos, comunicación, colaboración, curiosidad, pensamiento crítico, creatividad y liderazgo. Brindando además herramientas de autocuidado para que el proceso se viva en forma activa, presente y consciente.
Esto sin duda nos brindará grandes recompensas, tal como lo señala un estudio desarrollado en 2014 por la Sociedad Estadounidense de Capacitación y Desarrollo (ASDT), evidenciando que las empresas que ofrecen capacitación integral tienen ingresos por trabajador un 218% más altos que las que ofrecen una menor formación. Y como nos plantea un estudio de Randstad en 2020 un 75% de las empresas mantendrán el teletrabajo post pandemia, por lo que crear espacios seguros de crecimiento personal y profesional debe ser permanente.
Mantener la capacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías y las nuevas formas de vida es clave para el desarrollo de toda la compañía, así como también brindar espacios seguros para comprender la propia historia en relación a la transformación digital. ¿Y tú, conoces tu propia historia en transformación digital?
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