«Sé que cuento con Inteligencia Activa cuando los datos me encuentran a mí y me levantan de mi asiento para tomar una acción informada.»
Por muchos años se ha hablado de aplicar Inteligencia a la gestión de los negocios, que no es otra cosa que dejar de tomar decisiones basadas en la intuición y sustentarlas con datos. Y así debe ser. Una empresa u organización que no conozca sus propios datos, se asegure que son de calidad, cuide su actualización y seguridad, no necesariamente está condenada al fracaso, pero sí está ciega a las oportunidades de negocios (nuevos ingresos) o de eficiencia y productividad (nuevos ahorros) que podría aprovechar, para tener certeza de su sustentabilidad y rentabilidad en el largo plazo.
Entendiendo esto, las organizaciones empresariales han invertido en tecnologías que les permitan conocer su historia, para saber qué ha pasado e intentar entender por qué pasó, y a partir de ese conocimiento, determinar estrategias y objetivos.
Sin embargo, conocer la historia y entender el presente no es suficiente para una gestión exitosa. Es preciso mirar hacia el futuro, preparándose para posibles escenarios, con base en lo que ya sabemos, poniendo énfasis en aquellos aspectos o variables que son claves en la entrega exitosa de mis productos o servicios.
Todos sabemos que un Cliente que confía plenamente en la calidad de nuestros productos o servicios, es menos probable que busque otras alternativas y, por el contrario, es más probable que nos recomiende a otros. A la luz del alcance que las redes sociales han adquirido hoy, esta teoría es aún más real.
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Lamentablemente, la inteligencia de negocios tradicional es necesaria, pero no es suficiente para aprovechar las oportunidades que se presentan hoy. Porque, en general, la información llega con desfase, no está en tiempo real. Los datos relevantes para el negocio no están mapeados con una visión corporativa, sino que se mantienen en silos, por lo que es común detectar múltiples “verdades” a partir de ellos, pues depende de quién los analice y con qué criterio lo haga. Por último, sólo nos permite saber qué ha sucedido, hacer seguimiento de la efectividad de nuestras iniciativas y, eventualmente, definir cambios de rumbo a futuro.
¿Y qué sucede con las oportunidades que se presentan hoy? ¡Requieren de Inteligencia Activa! Simple. Sé que cuento con Inteligencia Activa cuando los datos me encuentran a mí y me levantan de mi asiento para tomar una acción informada.
Para lograrla, es indispensable contar con información oportuna, en tiempo real, que provenga de una estrategia analítica clara y enfocada en los objetivos del negocio. Que esa información sea entregada a los usuarios organizada y lista para su análisis, fácil de compartir (para un trabajo colaborativo), embebida en sus propios procesos y aplicaciones de trabajo.
Sólo así será posible que la información “los encuentre” y les permita saber al instante qué acciones deben tomar para aprovechar esa oportunidad de nuevos ingresos o ahorros ya. El camino hacia el futuro se recorre hoy. Las oportunidades se toman hoy y los tropiezos también deben evitarse o resolverse hoy. Sólo con Inteligencia Activa podemos estar seguros de lograr ese futuro que soñamos.
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