Para nadie es un secreto que la revolución de la Inteligencia Artificial está sobre nosotros. Se escucha en boca de los Socios de los principales fondos de inversión que son las oportunidades a seguir, se tienen audiencias en el Congreso de los Estados Unidos sobre su potencial riesgo a la seguridad nacional y parece como que ahora cualquier compañía tiene un modelo propio, desde Boston Dynamics hasta Bancolombia, que recientemente sacó su colección de tarjetas de débito con diseños con Stable Diffusion.
Quizás un área en donde poco se habla pero que inevitablemente va a ser altamente ocupada por IAs es la Alta Gerencia de las Compañías. “Pero”, dirán muchos gerentes y directores, “¿Cómo puede ser posible si somos nosotros, los humanos, quienes definimos la estrategia y lideramos a los equipos?”. La respuesta: va a ser indispensable para navegar el mundo corporativo si se quiere estar por encima de la competencia. Para ponerlo en contexto, un estudio de Fortune Magazine encontró que el 49% de todos los CEOs de las Fortune 500 dijeron que sus trabajos serían reemplazados por IAs, 47% de los cuales dijeron que era una buena noticia.
La razón de que tantos directivos estuviesen a favor de este cambio no se debió a que ellos quisieran quedarse sin trabajo, sino que podían reemplazar las tareas tediosas y repetitivas de administrar por tareas mucho más desafiantes como la planeación o la innovación. Las inteligencia artificial no están para reemplazar totalmente a la fuerza laboral, sino que se creará una codependencia entre agentes humanos y digitales que harán a las empresas mucho más eficientes. Es por esto, que creo que los gerentes y directivos deberán aprender a co-dirigir.
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Y, ¿qué es Co-Dirigir en sentidos prácticos? Muy simple, al igual que anteriormente en los aviones había un capitán y un ingeniero de vuelo, así mismo las empresas tendrán un jefe de decisión y otro de ejecución. Para aprender a co-dirigir se necesita entender en qué somos buenos los humanos y en que no. Somos espectaculares en cuanto a la resolución de problemas utilizando empatía y al ser altamente creativos, pero nos limita nuestra corporalidad: tenemos que dormir, tenemos que comer y tenemos que socializar. Una inteligencia artificial no, al darle una tarea, sin importar cuánto tiempo les lleve, su único objetivo es cumplirla de manera efectiva. Por eso la magia de tener lo mejor de los dos mundos dirigiendo una empresa.
Para colocar un caso práctico, en nuestra compañía, usamos inteligencias artificiales para procesos administrativos internos y dentro de nuestros productos hacia nuestros clientes. Internamente, nos permite ahorrar tiempo y dinero en procesos como planeación financiera y de ventas; y externamente, nos permite facilitarle a nuestros clientes la evaluación de prospectos de inversión y tareas repetitivas de manera automática. En ambos casos, la IA por sí misma no toma las decisiones finales, pero facilita visualizar los escenarios para tomar los mejores caminos con la información dada.
El mundo como lo conocemos está por cambiar, y por primera vez creo que esos cambios van a ser para bien. Lo importante es entender y aceptar que este nuevo enfoque va a traer soluciones mucho más positivas que negativas ya que vamos a amplificar nuestras propias capacidades humanas. Solo debemos tener la mente abierta. Y, quien sabe, de pronto dejaremos de tener ese miedo irracional, como a los fantasmas, y acoger en nuestras compañías con los brazos abiertos a esta tecnología (claro con cautela). Si lo hacemos, las llevaremos al siguiente nivel.
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