El cuidado de la salud y el bienestar de los colaboradores es un asunto que actualmente toma relevancia en los profesionales de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST), en los líderes de Gestión Humana, en los gerentes de compañías y en las organizaciones en general, por considerarlo cada vez más como un factor clave para el éxito y competitividad organizacional.
Con el objetivo de lograr un ambiente de trabajo más saludable y seguro, las empresas están invirtiendo cada día, en mayor medida, en programas de prevención de enfermedades y accidentes laborales, así como en la promoción del bienestar de sus colaboradores, la activación de medidas proactivas para gestionar los riesgos laborales de manera integral y la implementación de políticas que fomenten la salud y la seguridad, dentro y fuera del sitio de trabajo.
Este tipo de prácticas, además de contribuir a la competitividad de las empresas, las protege de enfrentar los efectos de un nuevo fenómeno que se ha venido identificando como tendencia mundial: el incremento de las enfermedades laborales relacionadas con desórdenes musculoesqueléticos y trastornos mentales. Estos últimos, potenciados por la pandemia por COVID-19 que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aumentó hasta en un 25% la ansiedad y la depresión en la población general.
Este nuevo contexto implica para las organizaciones asumir un enfoque holístico, que impulse entornos laborales de bienestar, por medio de la promoción de hábitos saludables, la prevención e intervención de enfermedades laborales y el apoyo a los procesos de rehabilitación y reincorporación sociolaboral. Además, se hace necesario que promuevan espacios de trabajo en los que se fomente la comunicación abierta y honesta, el trabajo en equipo, la seguridad y el respeto de los trabajadores, y un equilibrio entre la vida laboral y personal, teniendo en cuenta que somos seres permeados no solo por factores biológicos, sino también por aquellos psicológicos y sociales.
Así, el compromiso de las organizaciones con la construcción de estos entornos de trabajo no solo impactará el bienestar de las personas, su desempeño social y su vida en general; sino también la competitividad y la sostenibilidad de la empresa, mejorando sus indicadores a nivel operativo y disminuyendo incapacidades prolongadas, pagos de indemnizaciones, reasignación de tareas por procesos de reintegro y reubicaciones laborales definitivas.
Optar por este enfoque para la gestión posibilita que las empresas y sus trabajadores estén preparados para anticiparse y enfrentar riesgos emergentes, que se puedan derivar de nuevas formas de trabajo, así como adaptarse a entornos en constante transformación. Dos capacidades que son características de las organizaciones sostenibles.
De esta manera, el nuevo pensamiento en SST que ha evolucionado y se ha consolidado en las últimas décadas, también nos invita a evolucionar nuestra perspectiva reactiva a una más proactiva con respecto a la concepción integral del colaborador. Este nuevo enfoque hace énfasis en la importancia de la prevención, en lugar de centrarse en responder a los eventos una vez ocurren y en la gestión de la salud mental, reconociendo que sus consecuencias pueden afectar tanto como los problemas físicos.
Además, destaca la importancia de involucrar a los colaboradores en la gestión de riesgos y en la promoción de un ambiente de trabajo seguro y saludable, para esto, es fundamental estar en constante conversación con ellos para hacerlos partícipes activos del cuidado de su salud. Un ejemplo de esto es la ergonomía participativa, que se caracteriza por propiciar intervenciones efectivas en las que el trabajador desde su conocimiento contribuye a generar soluciones que promuevan ambientes saludables, seguros y sostenibles. Este enfoque de intervención favorece el compromiso del colaborador con las acciones propuestas y su mantenimiento en el tiempo.
En conclusión, el nuevo pensamiento en SST invita a fortalecer una cultura de prevención y autocuidado que aporte al bienestar de los colaboradores, mejorando su productividad y eficiencia en los entornos laborales.











