Trabajar más de 55 horas a la semana incrementa el riesgo de sufrir enfermedad pulmonar obstructiva crónica, accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica. Este factor ha ocasionado al menos 750.000 muertes en el mundo.
Cada año, al menos 1,9 millones de personas fallecen por motivos laborales y se presentan unos 360 millones de accidentes de trabajo no fatales que ocasionan más de cuatro días de ausencia laboral. Del total de decesos, las enfermedades representan el 81 % de los casos, mientras que el 19 % restante correspondió a muertes como consecuencia de accidentes laborales. A su vez, unos 90 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) son atribuibles a la exposición a 19 factores de riesgo ocupacional. En el caso de Colombia, por ejemplo, en 2021 fallecieron un total de 608 trabajadores por causas asociadas al trabajo.
Así lo advierten las primeras estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicadas este año, las cuales que se llevaron a cabo entre el 2000 y el 2016 con el apoyo de expertos de departamentos gubernamentales de 11 países y de más de 220 expertos individuales de 35 países y cuyas conclusiones son recogidas por el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) para aportar al análisis del fenómeno.
Entre los factores de riesgo ocupacional que identifica el informe aparecen las largas jornadas laborales —superiores a las 55 horas semanales— (que cobraron la vida de cerca de 750.000 trabajadores) y la exposición en el lugar de trabajo a la contaminación del aire, a asmágenos, gases y sustancias carcinógenas (con un saldo de 450.381 muertes).
Así las cosas, entre las consecuencias para la salud con las mayores cargas de muertes relacionadas con el trabajo se encuentran la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, el accidente cerebrovascular y la cardiopatía isquémica.
Particularmente, llama la atención que las muertes por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares asociados a la exposición a largas jornadas laborales aumentaron un 41 % y un 19 %, respectivamente. Esto, desde la perspectiva del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS), refleja una tendencia creciente con respecto a este factor de riesgo ocupacional relativamente nuevo y de tipo psicosocial. En otras palabras, las largas jornadas de trabajo pueden aumentar las muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, según la OIT y la OMS.
Otro de los factores de riesgo señalados son los peligros biomecánicos (que ocasionan dolor de espalda y cuello, por ejemplo) y el ruido (que produce pérdidas auditivas). Aunque el estudio no identificó muertes atribuibles a dichos factores, sí estima unos 12,27 millones de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) para el primer caso, y de 8,16 millones, para el segundo.
Esta información permite estimar la magnitud del impacto que tienen las condiciones laborales desfavorables sobre la salud y la vida de los trabajadores. Incluso, el documento advierte que se necesitan mayores medidas para garantizar lugares de trabajo más sanos, seguros, resilientes y justos desde el punto de vista social y que la promoción de la salud en los entornos laborales y los servicios de salud ocupacional desempeñan un papel fundamental.
Considerando que en el mundo el mayor impacto a la mortalidad de los trabajadores se está evidenciando con relación a las enfermedades laborales, es importante que Colombia mire de manera decidida los procesos de diagnóstico precoz, tratamiento, procesos de calificación de origen y prestaciones asistenciales y económicas que se prestan a estas enfermedades. Mejorar el proceso de diagnóstico y calificación nos permitirá evidenciar la realidad de la salud de los trabajadores y tomar acciones específicas para su prevención.
Así mismo, el Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) hace un llamado a todas las organizaciones y empresas para que continúen fortaleciendo y robusteciendo sus Sistemas de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo mediante prácticas innovadoras y con enfoque en el mejoramiento continuo. Su implementación debe ser un reflejo del compromiso de la alta dirección de las empresas con la protección de sus trabajadores frente a los riesgos existentes en los lugares de trabajo y con la promoción de las condiciones de salud.
Crear entornos laborales sanos, seguros y con bienestar, proteger el capital humano y salvar vidas no solo debe ser un propósito común, sino que se convierte en un eje indiscutible de la estrategia de sostenibilidad de cualquier organización.